Espero no llegar al día en que deje de amar mi propia vida, por la enfermedad o la desesperación, como Sopena, muerto en el lugar de su felicidad juvenil, que nos ha contado Iacobus, o Madeleine, la enferma de esclerosis lateral amiotrófica, muerta en presencia de varios defensores de la eutanasia y de una periodista en Alicante. El uno, despidiéndose en soledad, en un adiós íntimo y sobrecogedor; la otra, renunciando a la evolución incapacitante de su enfermedad y defendiendo su derecho a "vivir dignamente", algo que desconcierta a Emilio:
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Derecho/vivir/dignamente/elpepuopi/20070119elpepiopi_7/Tes
No es justo decidir sobre algo que no es plenamente nuestro sino un regalo que disfrutamos en libertad, que se nos da a cada instante por amor. No es aceptable que sea más digno morir para no padecer que vivir luchando.
http://www.elpais.com/articulo/opinion/Derecho/vivir/dignamente/elpepuopi/20070119elpepiopi_7/Tes
No es justo decidir sobre algo que no es plenamente nuestro sino un regalo que disfrutamos en libertad, que se nos da a cada instante por amor. No es aceptable que sea más digno morir para no padecer que vivir luchando.










