miércoles, 29 de agosto de 2007
Retazos de un domingo en La Adrada
miércoles, 22 de agosto de 2007
Amigos y residentes donde sea

Amistad
(Del lat. *amicĭtas, -ātis, por amicitĭa, amistad).
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
El Diccionario de la Real Academia Española suele parecerme frío en la definición y delimitación de tantas palabras ilimitables, pero "personal", "puro" y "desinteresado" son adjetivos que me convencen esta vez. Quizá esté imaginando a la comunidad hindú de Hospitalet depositando todas sus esperanzas en un joven médico, como si quien no lograba seguirme aquella mañana de sol de justicia en la Via Appia Antica fuera capaz de ayudarles a dar esquinazo al bacilo de Koch... Bueno, en realidad lo es. Siempre lo fue. Siempre rivalizó con Esculapio en repertorio de consejos. O puede que esté soñando con el reloj del campus de Bloomington dando las horas con algún desliz inconexo, porque en Indiana también hay damas a quien cantar y precisamente trata de cantar el último cuento del anudador de palabras. No descarto estar riendo, otra vez, a mandíbula batiente, allí donde los cables tocan a silencio, allí donde el cuatro es número mágico y friki bajo la luna grande. No desecho la posibilidad de estar viajando a Salamora o a Guanajuato, de estar manchándome de azul cerca del Campo San Francisco o meciéndome apuntes en mano en el refugio de otros cuatro "tres para una" con vistas a la calle Gutenberg, de estar animando el cotarro desde la fila 5 porque han vuelto los tiempos del colegio o diseñando sorpresas por obra y gracia de un alma alegre como ninguna... Además, si hoy es miércoles esto es el "Dompe", con todo lo que eso significa. Nace y se fortalece con el trato. Camina presta sobre las losas, y viene desempedrando, ansiosa de nuevas emociones y verdades.
martes, 14 de agosto de 2007
Nadie es huérfano en el mundo
Los doscientos minutos de Don Bosco, la película de Lodovico Gasparini para la RAI, se nos han hecho cortísimos a Carlos y a mí. Seguramente por la sonrisa de Juan, por su fe inmensa en la Providencia, fe contagiosa como pocas. También habrá sido por la ternura de Mamá Margarita, y por la forma en que la desesperación de los muchachos que vagaban miserables por las calles del convulso Turín, azotado por el cólera, se tornaba en confianza en un futuro que dependía de ellos y de su libertad de hijos de Dios. Porque lo habían descubierto, se habían reencontrado. En la pobreza alegre de Valdocco. En la sencillez ambiciosa de Don Bosco, que quería la felicidad para todos. Porque allí ser santo consistía en estar contento y Domingo Savio terminó por sonreir de puro bueno. Porque el dolor formaba una línea discontinua con la alegría pero siempre había motivos para sentirse amado y mirar hacia adelante confiando en los Auxilios de la Madre. "Veréis lo que son milagros". Y lo que son manos puestas a la obra y corazones abiertos al Padre, confiados plenamente en el hombre, que nunca es huérfano porque siempre hay quien le ama. Algo que tenían claro en el oratorio de Valdocco, verdadera escuela de ciudadanos.miércoles, 8 de agosto de 2007
Estrellas amarillas
Apuntaba yo el otro día en el correo electrónico que envío cada semana a los cofrades que con
lunes, 6 de agosto de 2007
Corre que se las pela
Estaba yo viendo el Informativo Territorial de TVE, lo que popularmente conocemos como "el Regional". Tras las consabidas reseñas sobre la plaga de topillos, la veraniega cátedra de cine vallisoletana y alguna que otra noticia de la actualidad de esta nuestra comunidad autónoma, llegó la amplia sección deportiva de los lunes. Cómo no, inaugurada por la última contratación del Real Valladolid, algo vital para todos los castellanos y leoneses. Luego hubo tiempo para el amistoso del Numancia contra el Zaragoza y para los chiquitos de Palencia que ganaron el Descenso del Sella. Por último, atletismo. Justos honores a los campeones de España proclamados en el donostiarra estadio de Anoeta, y a un subcampeón de larga trayectoria en lo más alto, el lanzador de peso leonés Manolo Martínez. En el mediofondo, nos alegramos con las victorias de dos atletas consagrados: la pucelana Mayte Martínez en 800 y del burgalés Juan Carlos Higuero en 1500; en "el Regional" nos han obsequiado con la recta final de sus carreras. ¡Bravo! "Ahora reservan un espacio a la nuestra, para darla a conocer", suponía yo. ¡Ingenuo de mí! Ni mencionaron a la salmantina Marta Romo, joven promesa del atletismo nacional, que con diecinueve años ha vencido en 5000 metros. Además, compañera de la facultad, que tiene tiempo para todo esta chica. Ya sugerí yo el día de la novatada, cuando dejamos descalzos a los de 1º, que sus playeras deberíamos quedárnoslas, que serán pieza de coleccionista en un futuro. En fin, nada que vayan a sacar en "el Regional"... a no ser que fiche por el Real Valladolid.jueves, 2 de agosto de 2007
Eternamente grande
Me remito al recién estrenado anuncio publicitario del Club Atlético de Madrid, tradicional cita de cada verano en la que suelen combinarse a la perfección originalidad, buen hacer y sentimiento colchonero en estado puro. Ya son siete en la colección. Siete perlas a cada cual más preciada; aquí pueden verse las otras seis:
Es nuestro sino de las pretemporadas: "Hemos fichado bien, hemos gastado mucho, ya toca... ¡Este año sí!". Llegaremos a la primavera siguiente más cerca de la mitad de la tabla que del liderato, eliminados en la Copa por penalties, con otro entrenador, con jugadores que vinieron en diciembre, con el estadio vendido, sin más argumento que nuestra eterna grandeza. La grandeza de la derrota y de la fatalidad, del "casi" y del "otro año más", sin saber responder a la pregunta "¿Por qué somos del Atleti?" si no es mirando al corazón... y entonces ya nos habremos venido arriba, habremos recuperado el ánimo y el orgullo de ser parte de esa centenaria bandera rojiblanca (yo tengo un pedazo, además de serlo). Como el corazón tiene razones que la razón no entiende, gozaremos nuevamente de una inquebrantable fe. Diremos con ímpetu: "Ya estamos aquí"; y sabiendo que a Don Agustín y a todos nos mata y nos da la vida, tendremos fuerzas para gritar como aquellos atléticos de 1937 en medio de la montaña, en plena guerra, un "Aúpa Atleti" que nos une y nos libera. ¡Aúpa!
martes, 31 de julio de 2007
Fue en un pueblo con mar, otra vez
La de Nerga es una playa al pie del bosque, un lugar donde alcanzan la perfecta simbiosis dunas y eucaliptos, que se dan la mano al son que marcan las pocas ondiñas que espuman la orilla. Es Nerga cala de fina arena y agua cristalina como no la recordaba. Refugiada en el seno de la Ría de Vigo, que le trae la inmensidad del Atlántico en pequeños sorbos para que no se atragante, se ensimisma en la contemplación de las Cíes, baluartes tímidos y dulces que ganan para la tierra la compasión del océano. Entregada al recuerdo de abrazos largamente ansiados y vencida por el sol que se resiste a declinar, resulta más bella que nunca en el preludio de una luna llena que reina en el cielo de los garabatos, de lugares como Nerga, de ayer y hoy, y siempre. Donde el verde y el azul hacen buena pareja.miércoles, 25 de julio de 2007
Fiestas de guardar
No nos dice en esta ocasión en qué fechas, ni cuántos festejos serán, pero La Mariseca anuncia desde hace unos minutos que habrá toros en La Glorieta. Será en septiembre, cuando Salamanca honra a su patrona, la Virgen de la Vega. Hoy hace lo propio España con el suyo, Santiago el hijo del Zebedeo, hermano de Juan, "el primero de los apóstoles en beber el cáliz del martirio", como reza la liturgia del día. Y no es fiesta en la Nación entera, luego no es fiesta en España. Los calendarios bailan al son de mil circunstancias que han terminado por desterrar el 25 de Julio de la nómina festiva. Ya no se guardan letras rojas para el día del Apóstol del Camino que forjó Europa a la sombra de las estrellas. A mí me sigue oliendo este día al peregrino aquel que descansaba en Santa María, cuando subíamos una tarde a la catequesis. A sudores acumulados que no eran sino perfume de búsqueda, de mirarse hacia adentro y soñar. Debía ser belga, o alemán, o quién sabe. Su barba interminable y sus ojos cansados me impresionaron aquella tarde. Era como Santiago. Como el amigo del Señor. Al menos hoy he visto poner La Mariseca y me ha parecido que era fiesta, que los cohetes y los pasodobles tintaban de sangre el 2 y el 5 por un instante. Que el toro y la bandera rezuman España, pero no se comprenden sin aquella otra estampa de una tarde de primavera, sin aquellos labios resecos, sin aquellos pies destrozados que de pronto esperaban recobrar la salud del cuerpo y la del alma cuando desde el Monte del Gozo aspirasen ya el incienso de la Catedral compostelana, en vísperas de abrazar al Señor Jesús en su amigo el señor Santiago.lunes, 23 de julio de 2007
Contador de kilómetros
De pequeño me sabía casi de memoria todos y cada uno de los equipos que participaban en el Tour, si la Croix de Fer o el Mont Ventoux se subían o no aquel año, qué puertos precedían al Alpe d´Huez o cuánto tiempo había sacado Indurain a todos los demás en la primera contrarreloj larga. Disfrutaba viendo a los del TVM lanzar el sprint o a los de Kelme atacar de lejos en la etapa reina, a Virenque luchando por el maillot de puntos rojos y a Delgado encandilando a los "periquistas" con sus demarrajes a traición, justo cuando parecía que se iba a descolgar del grupo de los favoritos en plenos Pirineos. Y siendo uno "periquista", lo de Miguel me sonaba a demasiada superioridad, sin fatalismo por ningún lado hasta la debacle de Les Arcs. Todavía recuerdo como si lo viera a Indurain cazando al escapado Rominger en pleno descenso a cien por hora, con la mano izquierda agarrando el manillar y la derecha sujetando el plátano, fundamental para seguir pedaleando entre la niebla. Aún tengo grabada la caída mortal de Casartelli en el Aspet y a sus compañeros de Motorola llegando juntos y en solitario a la meta del día siguiente en Pau. Era 1995. El año de la hazaña de Indurain camino de Lieja. El de su última victoria en París. Ayer domingo volví al sofá de las sobremesas de julio, con la firme intención de reconciliarme con la carrera y con el ciclismo, de olvidar operaciones policiales, procesos judiciales y descalificaciones varias, de apartar palabras como EPO y Eufemiano del libro de ruta y subrayar las letras pintadas sobre el asfalto por la afición que abarrotaba las cunetas a uno y otro lado de las duras rampas de Plateau de Beille, donde Armstrong fue sucedido en el palmarés de vencedores por uno de mi quinta, un "naranjito" madrileño que responde al nombre de Alberto Contador. Subió como los ángeles Contador, con su maillot blanco que le distingue como el joven mejor clasificado, sufriendo al principio y reponiéndose más tarde, cuando a falta de cinco kilómetros y medio para la cima los gritos de su peña le debieron disparar hacia la victoria. La carretera era un clamor de banderas y aplausos con que se premia la fuerza de los primeros y la debilidad de los últimos, con que se reconoce el esfuerzo de todos los esforzados de la ruta. Contador, que tiene un Tour en las piernas, sin duda, me devolvió la ilusión, y me ha vendido el abono de sofá. Él me ha contado, uno a uno, los kilómetros de tantos veranos y yo le he imaginado de amarillo por los Campos Elíseos un verano de estos...viernes, 20 de julio de 2007
A las aladas almas de las rosas...
... del almendro de nata te requiero. Me requiere. Me llama. Volveré allí mañana después de mucho tiempo. A mi huerto y a mi higuera, a mi nogal de la sombra inmensa y al fresno junto al camino. A los cerros de los tomates y las lechugas frescas embebidos del sol y de la luna; a la tierra santa y buena desbrozada con el corazón y fecunda por los esfuerzos, por los sudores regada y por las ilusiones fértil. La tierra de los mayores reconquistada en vergel a la orilla del Huebra, agua de huertas y dehesas que calma la sed de los toros y de los hombres, que se transverbera en fruta y en espigas, en vino y en pan. Recorreré las veredas deteniéndome en cada árbol, en cada seto, en cada rosal. Sin prisas ahora. Por fin. Que tenemos que hablar de muchas cosas, compañero del alma, compañero.martes, 17 de julio de 2007
Cuaderno de Méjico
Hay tesoros de hojas de cuadrícula anilladas guardados en el arcón inmenso de los recuerdos. Por más que pase el tiempo, siguen vigentes; y cuantos más días transcurren, con más primor se guarda el tesoro, con más cariño se disfruta. Ya hay un verano de por medio desde aquel en que nacieron Los Diecisiete de Guanajuato con su gemelo, el Cuaderno de Méjico. Y parece que fue ayer, que anoche mismo escribí la primera página. Páginas de vuelo transoceánico, de escalas en Estados Unidos, de avenidas eternas de Monterrey y peripecias hospitalarias. Párrafos de travesías nocturnas y huracanes venidos a menos, de gentes de aquí y de allá que pronto estrechamos lazos y anudamos sentires. Fue bonito mientras duró... pero tiene que renacer algún día, en homenaje a la amistad, en justo tributo a aquel verano mejicano de contrastes y kilómetros. Tenemos que abrir y releer el Cuaderno de Méjico, y releernos entonces, y llevar el corazón abierto, lleno de nombres. De los nombres de aquellos días, tan nuestros.lunes, 16 de julio de 2007
Carmen es nombre de madre
Te he echado de menos hoy, exactamente igual que ayer. Porque Carmen es nombre de madre, y de abuela, que es madre dos veces. Porque, como en casa de nuestra patrona de la Fábrica de Sueños, también en este humilde taller mío el día del Carmen es fiesta de acción de gracias permanente. Y las echo de menos: a la una, la madre, porque hoy no está; a la otra, la abuela, porque se fue hace tiempo. La una se acuesta hoy junto al mar, la otra nos guarda el sueño desde el Cielo, al pie de la Estrella de los mares, como infalible escapulario de recuerdos y días de fiesta. Día de gracias el Carmen, de nombre de madre, de procesión en barcas desafiando al océano pero también en pueblos y ciudades de secano, que no se bañan en agua salada sino llorando, que sueñan la brisa enrocadas en una singladura de encinares y pastos. Día de la Salve Marinera imaginada en aquel acordeón que endulzaba los años de Alemania, de lejanía y castillos en el aire, de porvenires a precio de soledad. Confío en que siempre estaré contigo aunque no estés. Siempre fiesta en este día de hijo y de nieto poniendo velas y apagando nostalgias a marchas forzadas, dando gracias a la madre y a la abuela junto al río, dando besos a la Madre, de los mares Iris de eterna ventura.martes, 10 de julio de 2007
Más que mil palabras
Dicen que los gallegos no son de mucho hablar, o que cuando lo hacen no es sencillo interpretar con claridad el sentido de sus palabras, pero a un albañil de Orense al que no conocía de nada, por sus balbuceos y su mirada de susto, le entendí perfectamente aquella noche en el telediario, cuando todos ya estábamos al corriente de lo que para él era todavía un enigma. Volvía de la obra y las cámaras y los micrófonos campaban sorprendentemente frente al portal de su casa. Quizá nadie le desveló el misterio pero en verdad todos lo desciframos al verle aparecer, con las llaves de la paz del hogar en sus manos encallecidas después de las horas de paleta y hormigonera, con el corazón casi asomando por la boca. Todos nos sobrecogimos. Era como la certeza de que los llantos y la indignación nos esperaban al cumplirse el terrible plazo de las cuarenta y ocho horas más crueles que recuerdo. Era el silencio elocuente que anticipaba un clamor de silencios. Eran sus manos, por las que vivían él y los suyos, hermanas de nuestras manos blancas del más allá de los disparos a bocajarro. Éramos todos él, y su hijo lo era de todos: el héroe sin madera de héroe, que es la que mejor arde. Que lo que España tenga que decir, si todavía hay algo que hablar una década después, lo diga por la boca del padre de Miguel Ángel. Un héroe del silencio.domingo, 8 de julio de 2007
Sanctificetur nomen tuum
De espaldas al pueblo y en latín, mientras muchos de los fieles rezaban novenas a los santos con sus devocionarios en las manos, ajenos al Misterio que se estaba haciendo Vida en el Altar. Así es como transcurría la Santa Misa años ha, antes de la reforma litúrgica propiciada por el Concilio Vaticano II, que autorizó la celebración en lengua vernácula y redefinió lugares y momentos para una mayor eficacia evangelizadora de la Eucaristía, que complementase su carácter sacrificial. Ni Pablo VI ni sus sucesores jamás prohibieron el ritual, tan romano como el vigente, del Beato Juan XXIII, heredero directo del promulgado por San Pío V tras el Concilio de Trento, pero dejaban la decisión de permitir su desarrollo al criterio de los obispos diocesanos. Ayer mismo, mediante motu proprio, Benedicto XVI respaldó este antiguo misal como rito extraordinario, dejando el de Pablo VI como ordinario pero privando a los obispos de la última palabra, que la tendrá la Santa Sede. Ruega que a los fieles que lo pidan se les asista celebrando en latín y según la vieja observancia, dicen algunos que en intento de arrinconar definitivamente a los cismáticos de Lefebvre, que se excusan en la cuestión litúrgica pero realmente reniegan de todo el magisterio conciliar. Otros encuentran explicación en la pujanza de los partidarios de este rito en muchas Iglesias particulares, algo que no ocurre en España. Se me plantean muchas dudas. ¿Los "tridentinos" en verdad entienden que está más a la altura del Santo Sacrificio el uso del latín o es un posicionamiento de tendencia doctrinal dentro de la Iglesia, a lo "lefebvriano"? ¿Saben latín o es sólo nostalgia de los tiempos de cristiandad? ¿Serán capaces de llevar a cabo la imprescindible tarea previa de formación litúrgica y hasta idiomática? Sigo dudando... o más bien lo tengo claro. Claro que apuesto por la lengua vernácula, por una participación activa y consciente de quienes nos reunimos en la Eucaristía, sin tener que pasar las páginas de un librito sino con los ojos fijos en el Altar, en el Ambón y en la Sede: en Cristo Sacerdote, Profeta y Rey, como todos los bautizados. Creo en la multitud de lenguas de Pentecostés, cuando al contrario que en Babel todos se entendían por la Gracia del Espíritu. Y abogo además por rescatar el latín para ciertos momentos, como el Gloria o el Padre Nuestro en las solemnidades, símbolo de universalidad y de excepcionalidad. El sacerdote, figura de Cristo, mirando a la asamblea congregada como haría Él, que a todos nos habla en una lengua perfectamente inteligible y nos llama por nuestro nombre.viernes, 6 de julio de 2007
Nos guíe en el encierro
"La Feria del Toro". Así es como se titula la semana de festejos con que la vieja Pamplona rinde honores a San Fermín, obispo y mártir, pero no su patrón, que lo es San Saturnino de Tolosa (Wikipedia se hace un lío y los toma por la misma persona, pero otras fuentes, relacionándolos, saben diferenciarlos, pues la fe de Fermín es deudora de la predicación de Saturnino). El caso es que Navarra honra justamente a sus santos varones pero estos días es el toro el protagonista. Se impone la tauromaquia en su versión más popular, la de los mozos corriendo delante de las reses sin más armas que la velocidad para poner tierra de por medio con los astados y la pericia para escapar a las montoneras, tantas veces provocadas por esos mocetones neozelandeses o tejanos recién llegados de dormir la mona en el Parque del Castillo, en el mejor de los casos. Y junto a ambas, la bendición del santo como segura guía. Corren los mozos con su pañuelico rojo martirio al cuello, con el brío del vinillo haciendo estragos en las venas y la motivación del público femenino llenando los balcones de las calles de los Mercaderes y de la Estafeta. Corren los cebadagagos, los miuras y los torrestrellas, los cuadris y los juampedros, ciegos de libertad y raudos como estrellas fugaces desde los corrales hasta la plaza, hacia el redondel del combate último para el que nacieron. Para su gloria del redondel que exige la muerte, como todas las glorias que en el mundo han sido. También para ellos alarga San Fermín su capote en un quite por navarras. Por ellos amanezco en julio con el chupinazo certero de la Cuesta de Santo Domingo, cuando es la hora de la verdad: las ocho de la mañana en todos los relojes.
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