Hay personas a quienes no es necesario ver para creer en ellas, porque las guardas en el álbum vivo y perenne de tu existencia. A quienes no hace falta abrazar muy a menudo para tenerlas cerca, ni escuchar con frecuencia para vivir en la certeza de que siempre están ahí, con los oídos abiertos y el corazón más todavía. Hay momentos, circunstancias, y luego están los amigos. Y las amigas. La amiga guapa que te sorprende con un Kinder gigante para llevar o que te obsequia con piruletas ideales para combatir los rigores de un agosto en la biblioteca. La que te llama desde Soria u otro lejano punto de sus mapas particulares, y se lo agradeces aunque estés viendo toda una final de la Copa de Europa (¿quién sabe eso en medio del secarral castellano?). La que llama también cuando es día de alegría azul y ella no está, porque azulea menos de lo que le gustaría, pero azulea bien. La que suele regalarme las palabras precisas en los tiempos precisos. La que aparece, la que me encuentro, la que se alegra. La que pone tinta al postre de mis días sin nombre y voz al aperitivo de tantos buenos ratos. La que no me ha pasado ¡¡¡aún!!! esas fotos de Cuatro Vientos, pero me basta su firma en la gorra con la de los otros testigos de aquel tres de mayo tan especial. La que hoy es feliz en su día, y yo con ella. Por ella y por todo.
martes, 27 de noviembre de 2007
jueves, 22 de noviembre de 2007
Dará cien granos por uno
Era alma libre y caminante, ya sin pies ni brazos con que acarrear sus viajes: y la frente empapada de sudor. Era corazón ancho, a fuerza de guerras con los pulmones: apenas oxígeno. Era mente serpenteante, como el Duero arribando abajo, como el garabato de sus eternos folios en blanco, de sus aguas turbulentas ahora para siempre remansadas. Era y es, y esto hemos celebrado hoy. Desde la casa debías sentir cómo nos quedábamos sin aire en las ruedas por el camino y sin lágrimas en los ojos por los amigos. Seguro que has escuchado la guitarra de Belén, las manos estrechadas en la paz de los hermanos y la música de un acordeón invitando al recuerdo, dibujando el atardecer, entonando esa gran verdad de que la muerte no es el final... Te habrán llegado las palabras de Antonio citando a Julián Marías: "Quien no cree en la Resurrección es que no ha amado profundamente". El pan y el vino en ofrenda de esperanza. El día tras día de un hombre bueno que, como tú y como yo, empezó a sentir allí donde el agua se esconde entre paredes hermosas e inmensas. Dejad que el grano se muera / y venga el tiempo oportuno: / dará cien granos por uno / la espiga de primavera. El día tras día del dolor, del no saber, del no poder, del querer tanto, que al final es lo que cuenta. Mirad que es dulce la espera / cuando los signos son ciertos. El día tras día del declive, del adiós, de las hojas que se caen hasta el desnudo de la pequeñez humana. Tened los ojos abiertos / y el corazón consolado: / si Cristo ha resucitado / ¡resucitarán los muertos!. El día tras día de la casa, el jueves tras jueves, el nombre que siembro con más esperanza. Ya ves que he terminado escribiendo de Jose, de ti y de todos. Gracias, Pilar, por tu alegría.lunes, 19 de noviembre de 2007
Antes de leerlo
Llego del Aula Magna de la Pontificia, donde ha comenzado el III Curso sobre la Fe que organiza Pastoral Universitaria con una brillantísima conferencia de Olegario González de Cardedal, Claves para la lectura del libro "Jesús de Nazaret" que ha escrito Benedicto XVI y va a ser hilo conductor del curso. Al terminar se nos ha entregado el texto de Don Olegario (treinta páginas, con su ordenado esquema y sus completas notas), que es posible obtener en los locales de Pastoral Universitaria o en tu bandeja de correo electrónico, si lo pides a cursos@pastoraluniversitaria.es, así que no te quedes sin él. Más formas de conocer mejor la obra serán una mesa redonda en el Colegio de Médicos, el miércoles 28 a las ocho de la tarde, con el conferenciante de hoy, que volverá sobre el componente teológico, el biblista Sánchez Caro y el filósofo Rodríguez Duplá; y la presentación que ha programado la Diócesis para la mañana del sábado 1 de diciembre en el Auditorio Calatrava. Me queda una entrada muy informativa. Cuando lea el libro, quizá ya después del MIR para dedicarle el tiempo que tiene pinta de requerir, habrá otra más personal titulada "Después de leerlo". Mientras tanto, recomiendo las claves de Don Olegario.sábado, 17 de noviembre de 2007
El día de empezar a soñar otra vez
Hace diez minutos hemos certificado la clasificación para la Eurocopa del próximo mes de junio, a celebrarse entre varios estadios austríacos (Viena, Klagenfurt, Innsbruck, Salzburgo) y suizos (Berna, Basilea, Ginebra, Zurich). España presenta credenciales que, otra vez, permiten esperar algo más que un simple pase a cuartos de final, pero... ¡Nada de peros! Yo voy a cumplir la tradición y como cada otoño de año impar empiezo ya mismo a soñar con hipotéticas alegrías al comenzar el verano siguiente. Claro que sí. Porque si hay buen portero, aceptable defensa, gran centro del campo y rápida delantera (y sabio en el banquillo, pese a lo peculiar que es Luis), ¿por qué no? Las derrotas de Belfast y Estocolmo ya quedan lejanas en el tiempo, tanto como el momento de Raúl en este equipo, que juega a otra cosa. Más lejos aún, el barcelonista Olivella levantando la Eurocopa del 64 en el madridista Chamartín, tras el célebre gol de Marcelino. Pero, ¿por qué no? Alguna vez habrá que repetir la gesta. Finalmente parece que no habrá sorpresas y, si Portugal e Inglaterra confirman el miércoles su clasificación, el cartel podrá decirse rematado. Será difícil. Se sucederán las portadas optimistas, los chascos momentáneos, las decepciones, los entusiasmos, las polémicas... Se olvidará a la Selección cuando suene la música de la Champions, cuando todo lo acaparen Madrid y Barça, cuando se hable de fichajes y emociones ligueras, pero llegará junio y necesitaremos, exigiremos la victoria. Habremos acumulado ilusiones y, después de tanto soñarla, no querremos despertar, otra vez, antes de tiempo. Es decir, antes de que tengamos una alineación que recordar de seguido, como aquella de Iríbar; Rivilla, Olivella, Calleja; Zoco, Fusté; Amancio, Pereda, Marcelino, Suárez y Lapetra. ¡Hale, a soñar tocan! Si Grecia pudo...domingo, 11 de noviembre de 2007
Amarillo y fugaz...
... como el sol del veranillo de San Martín. Pero hoy, me temo, volveré a sacar la bufanda. Mi bufanda granate con rayas de colores que no recuerdo. La que no pica porque acaricia el cuello y calienta la garganta en días de faringitis. ¡Ay! Primavera de un amor. No sé si tan hermoso como el del caminante. Y otoño de una amistad que ha consisitido en contemplar el declive, la caída de la hoja, literalmente, sin esperar ningún milagro con las lluvias de abril o el sol de mayo. Apenas oxígeno. Y la frente empapada de sudor. Y en el coro de Babel no desafina un español, sino que acierta, divisa y recuerda, y me manda fotos para seguir nombrando días aquí en las Españas. Mentiras que ganan juicios, y sentencias que nos dejan sin saber todavía por qué tuvieron que encender aquella mañana la televisión en la cafetería de la facultad. Y viajes a ciudades huérfanas de Reyes, y cumbres convertidas en simas, y salvadores de azafatas que de pronto, en vuelo irregular, surcan el cielo de Madrid, y así pasan los días, las crispaciones nacionales, las tertulias radiofónicas, las emociones fuertes del Atleti y de la Unión (¡victoria en Las Palmas, amarilla y espero que no fugaz!), las movidas cofradieras, las nostalgias pasajeras, la Seminci y Woody Allen para recuperar el tiempo perdido, las visitas de los médicos de cinco en cinco, sin rimas fáciles, los catarros que me aplazan sine die pochas y campurrianas. Y sí, la virtud unos brazos en cruz, claro. Pero en Desolation Row las sirenas de los petroleros no dejan reir ni volar.jueves, 8 de noviembre de 2007
Evocación de un viaje del Papa viajero
Queridos españoles todos, he visto millares de veces, en todas las ciudades visitadas, el cartel de quien esperabais como “testigo de esperanza”. Los brazos abiertos del Papa quieren seguir siendo una llamada a la esperanza, una invitación a mirar hacia lo alto, una imploración de paz y fraterna convivencia entre vosotros. Con los brazos de quien os bendice e invoca sobre vosotros la protección divina, y en un saludo hecho de afecto os dice: "¡Hasta siempre, España! ¡Hasta siempre, tierra de María!". Eran las últimas palabras de Juan Pablo II, el 9 de noviembre de 1982, cuando en el compostelano aeropuerto de Labacolla despedía su primer viaje apostólico a España. Volvería en cuatro ocasiones más, hasta despedirse otra vez uniendo España y María el 4 de mayo de 2003 en la madrileña Plaza de Colón. Todavía tendría algo que decirle a España meses antes de su muerte, cuando nuestros obispos hicieron la visita ad limina. Y entonces volvió a María, claro. Pero vuelvo yo al primer viaje, el que me contaron porque apenas sí había tomado yo posesión en estos pagos y el que conocí mejor después. Sin ir más lejos, esta semana, en el lugar que aparece en la foto, bautizado Auditorio Juan Pablo II, por ser allí donde el Papa polaco se encontró con los teólogos españoles. No podía ser sino en Salamanca y en la Universidad Pontificia, que junto a la Diócesis programó el martes y el miércoles de esta semana sendos actos académicos para conmemorar tan feliz visita. Por desgracia, la hora matinal en que se desarrollaron redujo la asistencia, y pocos ajenos a la Facultad de Teología nos hemos acercado. Los más, sacerdotes diocesanos. Los menos, quizá yo el único, estudiantes del MIR que frecuentamos la biblioteca Vargas Zúñiga. El caso es que he de traeros algunas píldoras de lo escuchado. Monseñor Sebastián era el secretario de la Conferencia Episcopal Española entonces y estuvo particularmente iluminado en su conferencia destinada a entroncar aquel viaje con la situación actual, y ver si sus frutos se han recogido, se pueden seguir recogiendo... Parece clara la vigencia de las palabras de Wojtyla, que las tuvo para todos los sectores de la Iglesia y de la sociedad españolas en lugares muy bien elegidos a lo largo de los diez días de periplo por nuestra tierra. Sebastián, no obstante, se apartó de un riguroso análisis del magisterio papal para criticar que a menudo en la Iglesia nos enfrentamos por ver "quién es más fiel o menos fiel al Papa" en asuntos nimios, perdiendo de vista cuestiones más fundamentales. También dijo que España, además de tierra de María, es tierra de Misión, que no hace falta irse a las Indias, y que "en lugar de criticar a cristianos díscolos dediquémonos a evangelizar a paganos felices", pues lo de vivir como si Dios no existiera es ya lo más extendido. El arzobispo emérito de Pamplona dice que ha perdido "chispa": ¡pues qué bien lo disimula! Al día siguiente se sucedieron tres exposiciones más breves, hasta configurar un mosaico bastante completo. El historiador Joaquín Luis Ortega, que fue director de Ecclesia y de la BAC (qué gusto abrir sus volúmenes, con esas cubiertas que recuerdan Sicut cervus ad fontes...), aportó una visión sobre la logística del viaje, su relevancia en la vida española, alguna anécdota (el papa-móvil sufrió una avería y tuvo que llegar a Granada en un autobús de línea)... Por fin pude poner rostro a una voz tan escuchada en la radio: y sí, tiene cara de cura burgalés, no me decepcioné. Después llegó el turno de la Concejala de Cultura de nuestro Ayuntamiento. No tenía el gusto de conocer a Isabel Bernardo, que resultó ser estudiante de Medicina en Salamanca cuando vino el Papa. "Claveles para un Papa" fue su emocionante evocación de poetisa, de joven que esperó en la Dehesa albense la llegada de Juan Pablo II, de mujer creyente y madre de familia en cuya vida ocupa un lugar importante el recuerdo de aquella jornada. Por último, el anfitrión, el decano de Teología Gonzalo Tejerina, hizo memoria del famoso discurso de Salamanca. A menudo percibo la terminología teológica algo alejada de la fe sencilla, de la fe también pensada pero sobre todo vivida. Seguro que el fondo, bien analizado, no se separa tanto, pero la forma levanta una cortina de Dios demasiado diseccionado, más allá de su Palabra. ¡Lo claro que se expresa Benedicto XVI y lo oscuro que lo hacen muchos otros compañeros suyos teólogos! Juan Pablo II era ante todo Pastor, pero cuando se lo proponía también rizaba el rizo en las encíclicas. Su Magisterio, denso y extenso como el Pontificado, ahí está, para acudir a él e instruirnos, pero será menos recordado por los fieles que sus gestos y sus presencias. Jamás olvidaré Cuatro Vientos. Habían pasado casi veintiún años desde el otoño del 82 y seguía encantado de venir a España. Totus tuus. Siempre testigos.viernes, 2 de noviembre de 2007
Noche de Difuntos
Nunca he tenido claro si la Noche de Difuntos es la del 1 al 2, o la del 2 al 3 de noviembre; quizá el día de Ánimas sea una noche todo él, un cuento de miedo a medio camino entre la leyenda y la cruda realidad. Una historia contada con voz apagada y acento misterioso. Un paseo por los cementerios y los bosques encantados. Un susurro, en fin, que abre tumbas o las cierra, a gusto del consumidor, que actualmente parece optar por un Halloween importado e impostor, que se alía con el festivo de la mañana siguiente y el disfraz a cambio de la copa gratis. Aunque pocos han sido mis referentes en la materia, algunos tengo, y por supuesto me quedo con ellos frente a las "invasiones bárbaras" de la calabaza terrorífica y las brujas de maquillaje. A lo que iba. A los relatos del XIX, como "El monte de las Ánimas" de Bécquer o "La resucitada", de Emilia Pardo Bazán, que debí leer una docena de veces cuando me apetecía saciar las ansias de terror en el cuer
po. ¡Cada vez me impresionaba más la apertura del ataúd en aquella desierta iglesia! No puedo olvidar tampoco el único cuento de miedo entre los que me contaba abuela Carmen, no sé si sería popular o de su cosecha (apuesto por esto último). De la cosecha de Luis Carandell es el originalísimo "Tus amigos no te olvidan", que compila múltiples aspectos de la muerte y todo lo que la rodea en la cultura española a modo de gran reportaje periodístico, ilustrado por Núñez Larraz. Esquelas, epitafios, obituarios, velatorios, costumbres... Lo que para algunos puede resultar un alarde de necrofilia o de humor negro no es sino una lección de la vida misma, que tiene en la muerte a su penúltima estación, imprescindible para llegar al destino final. Hemos de hacer, no hay más remedio, esta parada, y buena gana de andarnos con rodeos. Quizá nos sirva de libro de ruta esa inscripción de la salmantina iglesia de San Julián: "los que dan consejos ciertos a los vivos son los muertos". Un inacabable repertorio para esta noche y todas las noches.jueves, 25 de octubre de 2007
Y su Reino no tendrá fin

Quería escribir algo sobre el acontecimiento de alegría del próximo domingo, la beatificación de 498 mártires que dieron testimonio de su confiado amor a Cristo en España, allá por los años treinta del pasado siglo. Muertos del bando de la paz, la piedad y el perdón invocados por Azaña. Porque murieron perdonando, como mueren los verdaderos testigos del Señor Jesús, y por eso la Iglesia hoy los lleva a los altares que reflejan la inmensa Luz del Altar. Murieron pasto de un fuego ignorante, odioso y vergonzante: la llama del anticlericalismo, siempre latente, que de vez en cuando se cuela por las rendijas de esta España que ha d
ejado de ser católica (vuelvo a citar al presidente alcalaíno). Y ese fuego atizó otro no menos triste, el de la Iglesia nostálgica de los tiempos de Cristiandad, de Cruzada, del Imperio hacia Dios. Pero no. Dios marca otros rumbos, y son los que tomaron los mártires. Murieron cuando alguien vio en Cristo al enemigo y no al Salvador, y ardieron los templos, y se desterró a los jesuítas (otra vez; para la Compañía no habrá memoria histórica hecha ley), y se mandó fusilar al Sagrado Corazón, y no faltaron voluntarios para el pelotón más burdo de todas las retaguardias. Murieron de nuevo cuando alguien vio en Franco al Salvador, y los templos se llenaron a la fuerza, y se desterró a los hombres libres (otra vez; para ellos tampoco habrá justicia suficiente), y se concedió palio a quien no lo merecía, y no faltaron portadores para el honor más sacrílego de todas las liturgias. Entonces, bien está que ya no mueran más los mártires de España, que vivan para siempre en nuestro recuerdo como ya reinan con Cristo. Oportet illum regnare.
ejado de ser católica (vuelvo a citar al presidente alcalaíno). Y ese fuego atizó otro no menos triste, el de la Iglesia nostálgica de los tiempos de Cristiandad, de Cruzada, del Imperio hacia Dios. Pero no. Dios marca otros rumbos, y son los que tomaron los mártires. Murieron cuando alguien vio en Cristo al enemigo y no al Salvador, y ardieron los templos, y se desterró a los jesuítas (otra vez; para la Compañía no habrá memoria histórica hecha ley), y se mandó fusilar al Sagrado Corazón, y no faltaron voluntarios para el pelotón más burdo de todas las retaguardias. Murieron de nuevo cuando alguien vio en Franco al Salvador, y los templos se llenaron a la fuerza, y se desterró a los hombres libres (otra vez; para ellos tampoco habrá justicia suficiente), y se concedió palio a quien no lo merecía, y no faltaron portadores para el honor más sacrílego de todas las liturgias. Entonces, bien está que ya no mueran más los mártires de España, que vivan para siempre en nuestro recuerdo como ya reinan con Cristo. Oportet illum regnare.domingo, 21 de octubre de 2007
Encantado y feliz como una lombriz
Paradojas de la vida: acabo de enterarme en "Milenio 3", el otro programa, de que ha muerto el bueno de Juan Antonio Cebrián, que regó durante más de una década "La rosa de los vientos" a golpe de chorro de voz. ¡41 años tenía! A Cebrián lo seguí mucho el primer año de carrera, cuando Cle me lo recomendó y yo trasnochaba para estudiar. Sus pasajes de la Historia me enganchaban más que la Bioquímica, las tertulias que se desencadenaban cada madrugada me retenían en vigilia, y también fue capaz de sobrecogerme con el relato de "El cuervo" de Edgar Allan Poe. Hasta me "enamoré" de Luján Argüelles, a quien yo no vería pero Cebri tampoco... ¡que era ciego! Después fui cambiando de hábitos y le perdí la pista radiofónica. Me quedaron sus artículos en El Mundo. Y los libros que me regalaron. Y también uno suyo que regalé, La aventura de los godos, porque se regala lo que se quiere y a Cebri yo le quería. Todas las noches me dejaba satisfecho y él se iba encantado y feliz como una lombriz, o eso decía. Yo le creo. Como creo que estará viendo con sus propios ojos, renacidos, a tantos personajes como nos hizo descubrir. Ha dejado rastro en http://www.juanantoniocebrian.comsábado, 20 de octubre de 2007
Hay más alegría en dar que en recibir
Dentro de unos minutos saldré rumbo a una mesa redonda en la que varios voluntarios de Cáritas Diocesana de Salamanca vamos a compartir nuestra experiencia con algunos que se incorporan este año a la familia. Quiero culminar las humildes palabras que les dirija con estas otras realmente brillantes del Papa Benedicto en su encíclica Deus caritas est, manifiesto del amor de lectura imprescindible: La caridad no ha de ser un medio en función de lo que hoy se considera proselitismo. El amor es gratuito; no se practica para obtener otros objetivos. Pero esto no significa que la acción caritativa deba, por decirlo así, dejar de lado a Dios y a Cristo. Siempre está en juego todo el hombre. Con frecuencia, la raíz más profunda del sufrimiento es precisamente la ausencia de Dios. Quien ejerce la caridad en nombre de lunes, 15 de octubre de 2007
La paciencia todo lo alcanza
Está muy extendida la expresión "durar más que la obra de El Escorial", lo cual no se explica del todo bien si se inició en 1563 y se concluyó en 1584, al menos en lo que a la estricta arquitectura se refiere. Quizá se esperaba más rapidez con toda la maquinaria imperial volcada en la tarea y veintiún años parecieron una eternidad. Con afán de ser más exactos y poner el matiz local, en casa siempre decimos, si viene a cuento, que algo "es más largo que las obras de la Basílica de Alba". Precisamente hoy se cumplen 111 años desde que el célebre Obispo Cámara propusiera la edificación de un templo a la altura del Sepulcro de Santa Teresa. Debía estar presidiendo la Misa en las Carmelitas de Alba... como a esta hora lo estará haciendo el actual Obispo de Salamanca en el mismo lugar. Y la iglesia conventual, entonces como ahora, pequeña para tan gran fiesta. O sea que, de entrada, nueve décadas más que la obra escurialense. Mientras el monasterio-panteón real ha resultado ser el estandarte de la hegemonía española del XVI, la Basílica teresiana, si algún día la disfrutamos conclusa, no va a tener mucho que ver con esta maqueta del proyecto original que se conserva en la albense iglesia de San Juan. Hace escasas semanas la Diócesis salmantina ha anunciado su intención de afrontar de una vez por todas la cubrición del templo, castigado por las inclemencias meteorológicas. Desconozco cuál es el proyecto que se maneja para el resto de la obra, pero imagino que las torres neogóticas y alguna filigrana más pasarán al baúl de los recuerdos. No importa. Lo que urge es aprovechar esta renovada empresa para fomentar el conocimiento de la vida y obra de Teresa de Jesús y, con ella, de la realidad que sirve para el programa iconográfico de la decoración de la Basílica: el papel de la mujer en la historia y espiritualidad de la Iglesia. Se me antoja muy original y aún más necesario: Clara de Asís, Catalina de Siena, Rosa de Lima, Teresa de Lisieux... y también mujeres posteriores a la primera piedra del templo, como Edith Stein o la Madre Teresa de Calcuta. Y si además Vaticano Airlines vuela de Fiumicino o Ciampino a Matacán, pues miel sobre hojuelas. Quien a Dios tiene nada le falta, sólo Dios basta.viernes, 12 de octubre de 2007
Tierra a la vista
A las dos horas después de medianoche apareció la tierra, de la cual estarían a dos leguas. Amainaron todas las velas y se quedaron con el treo, que es la vela grande, sin bonetas, y pusiéronse a la corda, temporizando hasta el día viernes que llegaron a una isleta de los lucayos, que se llamaba en lengua de los indios Guanahaní. Luego vieron gente desnuda, y el almirante salió a tierra en la barca armada, y Martín Alonso Pinzón y Vicente Anes, su hermano, que era capitán de La Niña. Sacó el almirante la bandera real y los capitanes dos banderas de la Cruz Verde, que llevaba el almirante en todos los navíos por seña, con una F y con una I, encima de cada letra su corona. Puestos en tierra vieron árboles muy verdes y aguas muchas y frutas de diversas maneras. El almirante llamó a los dos capitanes y a los demás que saltaron a tierra, y a Rodrigo de Escobedo, escribano de toda la armada, y a Rodrigo Sánchez de Segovia, y dijo que le diesen por fe y testimonio cómo él ante todos tomaba, como de hecho tomó, posesión de la dicha isla por el Rey y por la Reina sus señores. (Del Diario del Primer Viaje; la pintura es El sueño de Colón, de Salvador Dalí). ¡Feliz Fiesta de mi querida España, esta España mía, esta España nuestra...! Sobre todo para vosotros, los "exiliados" ;-)martes, 9 de octubre de 2007
Un golpe helado
No recuerdo haberme tomado un helado de paseo este verano. Ni muchos han sido los ratos de calor ni acostumbro a combatirlos con estos dulces que terminan por incrementar la sed. Pero la tarde del pasado jueves no pude negarme. Embutido ya en el sayo (que pasó hace tiempo el cuarenta de agosto) y hasta con una liviana cazadora cruzamos el Puente Nuevo, que no es sino el segundo más antiguo, y Javier se empeñó en invitarme. En la gasolinera tenían Camy y de repente vi en el cartel, eclipsando a Elsa Pataky, mi helado de la infancia, el Almendrado. Fue el entretenimiento hasta casi la Plaza, mientras me hablaba de sus cuentos de la lechera con la casa de Zamora, esa cuya cerradura le habían cambiado unos familiares mal avenidos. Me temo que unas largas semanas en Topas habían puesto tierra de por medio con los pocos lazos que tuviera con el resto del mundo. Me habló de Oslo, de Italia, de los excesos en Marbella, donde siempre vivió este muy viajado hombre de ojos celestes, canoso y descuidado. Sin "el bicho" (ése no, otros sí), pero con nosotros. No sé muy bien cómo fue a parar a la casa, pero había llegado. Cuando le vi por primera vez me imaginé a Billy Bones entrando en la taberna El Almirante Benbow. Aunque pudiera ser Long John Silver, por su cojera, en la que arrastraba una vida demasiado intensamente quemada. Quizá el cofre del tesoro, a falta de isla, se le cayó al Tormes ayer, cuando cruzaba el Puente Nuevo en busca de viejos vicios. Un hachazo invisible y homicida. Demasiada dosis de demasiada mierda. Un empujón brutal te ha derribado, Javier. Descanse en paz.viernes, 5 de octubre de 2007
La extraña afición de fastidiar al prójimo
Sí, pues si no es por ello soy incapaz de explicarme la proliferación de palabras, gestos, acciones, que lo está logrando últimamente. Podría traer ejemplos sangrantes que se suceden cada día, en este ambiente de concordia nacional que respiramos, pero me conformo enlazando con esta noticia que pasa de la categoría de anécdota para entrar en la de la ofensa gratuita, valiéndose del tópico más burdo y simplón: http://www.elmundo.es/elmundo/2007/10/03/madrid/1191431726.html?a=5669b932572d09bceaeb0200d1c00154&t=1191481169
Retratar a los opuestos, el bueno y el malo, tiene sentido instructivo cuando el bien y el mal quedan suficientemente delimitados, y no hay otra condición que predomine y eclipse el mensaje. Objetivo que no logra este anuncio, en el que ser del Atleti, sucio y cafre vienen a resultar sinónimos. Cajón desastre para hacer propaganda del Metro de Madrid. Pues qué bien, vaya mérito el de estos geniales publicistas. Han logrado fastidiarme. Enhorabuena. Ya se parecen a los que idean los blasfemos anuncios del Getafe, a los que realizan los collages que manchan las paredes de lo que un día fue una iglesia en Ibiza, a los de la peña sanferminera que paseó por Pamplona a un Jesucristo de la Gestapo, a los que dan carnets de ciudadanía según la presencia o no de cocodrilos en la ropa, a los que quemando la foto del Rey queman España, como lo harían prendiendo fuego a una bandera nacional republicana (por ejemplo, la preciosa bicolor de la fallida Primera)... Imagino que fastidiar al personal cansa mucho, o sea que es cuestión de paciencia y esperar a que se agoten. La constancia se estila menos que la mala idea. Hay motivos para el optimismo. Basta con buscarlos bien.
Retratar a los opuestos, el bueno y el malo, tiene sentido instructivo cuando el bien y el mal quedan suficientemente delimitados, y no hay otra condición que predomine y eclipse el mensaje. Objetivo que no logra este anuncio, en el que ser del Atleti, sucio y cafre vienen a resultar sinónimos. Cajón desastre para hacer propaganda del Metro de Madrid. Pues qué bien, vaya mérito el de estos geniales publicistas. Han logrado fastidiarme. Enhorabuena. Ya se parecen a los que idean los blasfemos anuncios del Getafe, a los que realizan los collages que manchan las paredes de lo que un día fue una iglesia en Ibiza, a los de la peña sanferminera que paseó por Pamplona a un Jesucristo de la Gestapo, a los que dan carnets de ciudadanía según la presencia o no de cocodrilos en la ropa, a los que quemando la foto del Rey queman España, como lo harían prendiendo fuego a una bandera nacional republicana (por ejemplo, la preciosa bicolor de la fallida Primera)... Imagino que fastidiar al personal cansa mucho, o sea que es cuestión de paciencia y esperar a que se agoten. La constancia se estila menos que la mala idea. Hay motivos para el optimismo. Basta con buscarlos bien.
sábado, 29 de septiembre de 2007
Al hilo de una homilía...
"Muchos de vosotros estáis oyendo sin escuchar". Con estas palabras se dirigía hace un rato en su predicación el sacerdote a los fieles que casi llenábamos los bancos de la parroquia de Fátima. No frecuento ese templo, pero el aniversario de la muerte de abuela Carmen me lleva allí los últimos sábados de septiembre. Así es como he podido poner voz a las palabras de Matías Castaño Sánchez, a quien he leido alguna vez antes en blogs.periodistadigital.com/soloevangelio.php y ahora en guarabitas.blogspot.com. Son frecuentes y afiladas sus disertaciones acerca de un planteamiento evangélico en particular radical, el de la pobreza. El de Dios y el dinero, antónimos por excelencia. Como es natural, en esa línea ha ido la homilía de hoy, pues el Evangelio era el de la parábola del rico Epulón y el pobre Lázaro. "No es aceptable que tengamos algo de dinero sobrante y haya una sola persona hambrienta en el mundo", ha dicho. Probablemente muchos oían sin escuchar, pero también habremos sido muchos los interpelados y entristecidos al sabernos huidizos del segumiento de Jesús, que siendo rico se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza.
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