domingo, 30 de marzo de 2008

Aguas por medio

No pocos domingos In albis tuve que coger carretera, manta... y hornazo, para comerlo lejos de Salamanca. Aguas por medio: las del Duero y las del Carrión, entre otras menos nombradas en los libros de geografía. Aguas de un Lunes para la nostalgia. Recentísimas las horas de procesión, los paseos de la mano de los abuelos, a flor de piel el salmantinismo... ¡y camino de otra tierra! Como suelo responder sonriendo cuando me preguntan si soy de Palencia: "No, no, yo estuve seis años en el exilio, que es muy distinto". Y volveré a estarlo, seguro, y a comerme el hornazo aguas por medio. Me sabrá igual de rico en otras praderas, aunque, además de un buen vino, lo riegue la añoranza.

En vísperas de la merienda de amigos, de la tortilla y las empanadas, de los vasos de plástico y la animada tertulia, me acuerdo mucho de los salmantinos ausentes. Con algunos de ellos compartí un Lunes de Aguas, o dos, o bastantes; con otros, ninguno, pero sé que lo celebraban, y en distintos lugares hacíamos la misma fiesta de la vida y la amistad a la usanza charra. Los supongo fieles a la costumbre, aunque en Zurich, o en el estado de Washington, o en el de Indiana, sea harto complicado dar con un pseudo-sucedáneo de nuestro amasijo de pan, huevos y embutidos. Los imagino de guardia en un hospital suspirando entre paciente y paciente por llevarse a la boca un pedazo de tarde de campo. Los sentiré, os sentiré, cerca, muy cerca, en este Lunes de Aguas, cuando las aguas por medio no serán impedimento para que celebremos en amor y compañía nuestra amistad. ¡Tomad un soplo de Salamanca!

sábado, 29 de marzo de 2008

Alto el fuego

Ya recorre el orbe el fuego olímpico prendido la otra tarde en la vieja Grecia. Va camino de la misteriosa China, y se abrirá paso en el Tibet, levantado contra la opresión del régimen totalitario de Pekín. Las revueltas tibetanas parecen haber quitado la venda de los ojos a quienes no habían reparado en que la nación anfitriona de los Juegos de Verano de la XXIXª Olimpíada es una dictadura. Ahora ciertos países se plantean una suave medida de protesta que seguramente no lleven a cabo: no asistir a la ceremonia inaugural del 8 de agosto.

¿Importa de verdad que en China se practique la pena de muerte para castigar delitos como el fraude fiscal o el atraco? ¿Importa que no haya libertad de prensa ni religiosa? ¿Importa que se esté "limpiando" Pekín de mendigos o toxicómanos a golpe de arresto domiciliario sin juicio previo? ¿O sólo importa que el COI siga haciendo caja mientras el gobierno chino "vende" sus grandezas y su capacidad organizativa al resto del mundo? El deporte como excusa. Qué triste. Qué fuego más oscuro. Además, los hindúes no se han clasificado para el torneo de hochey sobre hierba. ¡A cualquier cosa llaman Juegos Olímpicos!

jueves, 27 de marzo de 2008

De sueños con sueños

27 de marzo ya. Ha llovido desde el 27 de febrero, sin ir más lejos en la noche de los abrazos y las sonrisas, cuando seguimos desgastando sus pies con nuestras lágrimas.

Sabes que llamamos a la puerta de la fábrica cada día. Entramos, y campamos a nuestras anchas, porque estamos en casa, y hacemos acopio de sueños pasados, pero nos falta la savia de los sueños de la última noche. Los tuyos, los nuestros. Los sueños en forma de rosquilla. Los sueños de la Pascua florida. Los sueños que nos quedan por fabricar, que son bastantes. ¡Hasta pronto!

domingo, 23 de marzo de 2008

Los días del gozo

Así los llama Antonio Burgos en su Pregón de la Semana Santa de Sevilla pronunciado hace dos domingos, y así han sido. Días, pese a todo, de gozo. Pese a los nervios, pese al cansancio. Más allá de las diferencias, de las demoras, de los desvíos. Días de lluvia y frío, de sol y nieve. Días de gozo los días que llamamos santos, de Ramos a Pascua.

Gocé cuando el Lunes sin llegar a la Catedral, sin salir de la capilla dorada, se nos dibujó la cruz-sonrisa al tenerle redondo y blanco entre nosotros. Gocé entre amigos el Martes, allí donde pondré nombre a tantos días, míos y nuestros. Gocé el Miércoles de un chocolate reparador (¡otro!), después de gozar con la Fúnebre de Chopin tras la Virgen de las Lágrimas por la Plaza Mayor. Gocé el Jueves en la Cena del Señor, alrededor de su mesa de hermanos. Gocé el Viernes cuando los pasos volvían juntos a casa, donde habíamos bajado a Cristo de la Cruz. Gocé el Sábado de las rosquillas de las monjas y de "la madre de todas las vigilias": treinta y nueve razones para estar alegres (también Ellos cuentan, es verdad). Y gocé hoy, Domingo Santo de Resurrección, que tanto nos encanta, al ver un rosario colgado de un cíngulo, al caer los copos repicando de gloria, al llegar a casa y guardar la túnica de los días de gozo hasta el año que viene. Mientras tanto, seguiremos gozando. ¡Feliz Pascua!

miércoles, 19 de marzo de 2008

Martes Santo según Zamora

Conocía el Traslado, el Espíritu Santo, el Silencio y las Capas. Anoche supe cómo vive Zamora un Martes Santo. Le dije a Alberto que a ser posible me llevaría el sol de la media tarde salmantina debajo del brazo, y aunque lo que llevé fue el paraguas no hizo falta desplegarlo. Tregua por procesiones.

Llegados y aparcados, sin dilación a buscar sitio para aguardar el paso de la primera: Jesús del Vía Crucis y Virgen de la Esperanza. A falta de barquillos, tertulia de acera allí donde la Plaza de los Ciento se torna Rúa de los Notarios. Así no hablamos con la boca llena. Pero nos situamos a la izquierda, recordando equivocadamente el hombro en que El Mozo porta la Cruz. De este modo pudimos recibir el expresivo saludo surgido de la fila de cofrades alumbrando con su farol la estela de la Virgen: "¡Somos Azules!". ¡Lo somos, Víctor!

Interludio de amigos. Siete. De aquí y de allá. Mixtas, figones, calamares. Cestos de pan. Risas estruendosas. Carteles de "Se alquila". Futuro. Años por delante. Y seguía sin llover cuando volvimos a la Plaza y fuimos a parar a Ch & Ch (enésima parte... y las que nos quedan). Las doce menos cuarto. Balborraz abajo hasta La Horta. ¿De verdad que suben y bajan pasos por allí? ¡Están majaretas estos zamoranicos!

Redoble de tambores y se abren las puertas de la iglesita. Sale el Cristo sobre un tablero sostenido por horquillas y espera agonizante la formación del cortejo. De la séptima a la primera van saliendo palabras de la boca de Cristo, blanco sobre verde. Unas gotas de lluvia sobre la pana de los capuchones. Cera que se irá prendiendo mientras emprendemos el regreso sabiendo que pronto volveré. Volveremos. "¿Es eso ya Salamanca?". "Da media vuelta". "Buenas noches y buen viaje". "Hasta mañana".

martes, 18 de marzo de 2008

Que no sea el último

Me fue imposible el Domingo de Ramos dedicarle unos momentos al cumpleaños de la Unión. Lo celebramos con un pésimo partido que acabó en tablas: Salamanca 1; Córdoba 1. No son tiempos para celebraciones en la familia unionista, porque mientras el equipo está dando la cara con una plantilla modesta, la entidad peligra por la mala gestión del pasado. Contratos millonarios de jugadores de hace una década aún pendientes de abonar, deudas por doquier, un presidente-propietario que tiene que pagar las nóminas de su bolsillo... Se habla de vender la plaza en Segunda División, de desaparecer y refundarse o de convencer al Ayuntamiento de Los Villares de la Reina para que recalifique los terrenos ocupados por el Estadio Helmántico. Situación incierta que puede suponer el fin de una institución que acaba de cumplir 85 años. El 16 de marzo de 1923 nacía la Unión Deportiva Española, que en 1932 iba a tomar el nombre de la ciudad.

Salamanca contempla sin mucho aspaviento la posible desaparición de su club más señero. No son pocos los salmantinos que dicen ser del Madrid o del Barcelona, pero no de la Unión Deportiva. Entonces, que haya o no partido cada quince días en el Helmántico poco les importa, salvo si viene a jugar contra el equipo de la tierra un rival al que sin empacho animan en nuestra propia casa. Así nos va.

Debemos ser pocos, pero todavía quedamos algunos para los que la Unión es importante. El equipo más grande porque es el nuestro. No cambiaríamos una final de la Copa de Europa por ese partido en que nos jugamos el ascenso o la permanencia. El equipo de la ciudad y de la provincia, que pasea el nombre de Salamanca y nos hace soñar en blanquinegro. Que cumpla muchos más.

lunes, 17 de marzo de 2008

Una Cruz sobre los azules

Garabatear una entrada en el blog no era mi plan de noche de Lunes Santo, claro. A esta hora deberíamos estar por la calle Cañizal, quizá enfilando ya la Compañía: en pleno nudo del lazo azul que la Vera Cruz aspiraba a dibujar este noche sobre el plano de Salamanca. Un lazo camino de la Catedral que se ha quedado sin hacer porque llovía, y cesaba, y llovía... Tuvimos que estrenar antes de tiempo el palio blanco para cubrir la llegada del Santísimo Sacramento desde la clausura hasta el bullicio de insignias, pasos y capuchones. Sencilla estación transformada en sencilla plegaria culminada con la bendición. Si los cofrades no hemos podido dibujar un lazo azul para postrarnos ante Él, ha sido Él quien ha dibujado la Cruz sobre nosotros. Era Su Santa Voluntad. Bendito sea.

viernes, 14 de marzo de 2008

Los ecos de la procesión

Todavía es viernes. Un suspiro de viernes último, de viernes víspera. Doloroso y ansiado. Casi sábado, es viernes. Me retiro con dolor de espalda y muchos ecos.

El eco de la tarde en que se lleva a la Virgen desde su camarín hasta su carroza, mientras se reúnen las chicas del Nazareno y Raquel y Esperanza limpian la mermada plata de la Dolorosa. Cuando llega y no llega la revista (¡ya ocho Lignum Crucis!), cuando se abre y se cierra el baúl mil y una veces: "véndeme un escapulario", "vengo a por la medalla", "cóbrate las cuotas de la familia"...

El eco de nueve tardes de novenario, haciendo equilibrios en el reducido presbiterio de la capilla y llenando de oraciones los oídos de la Virgen. Las velas de Escudero. Las moniciones del Padre Fabriciano. Los chascarrillos de sacristía, especialidad de Don Pedro. La compañía y la amistad de Javi: "tú incensa, que yo toco las esquilillas". Las múltiples maneras de cantar el Tantum ergo.

El eco del pregón de Antonio. El pregón de la casa, de los fabricantes de sueños y los añorantes de pasos y capuchones. El pregón venido en misión especial desde el otro lado del Atlántico para decirnos que la Semana Santa es también joven.

El eco de esta tarde de procesión. Sencilla, concurrida, de oscuro. La dalmática morada. El paso rezando avemarías. Los devotos mirando para atrás, comiéndose con los ojos a la Virgen. Como entonando una plegaria al mirarla mientras surcaba las calles estrechas. El eco de siete dolores que en estos cinco años ya han sido treinta y cinco razones para la oración. Hemos rezado con parroquias, con cofradías, con el Seminario y con Cáritas, con la Pastoral Universitaria y la de la Salud, con las familias y las comunidades religiosas, con todos los que algún año han querido hacer Iglesia con nosotros junto a María y junto a la Cruz. Iglesia en la calle. Salir al mundo y darle una Palabra de esperanza.

Pero el eco de esta noche ha sido el eco de Julián. Eco de una terraza con vistas puesta bajo el manto de la Dolorosa. Colli, y todos los que con él somos la casa de acogida, nos hemos sentido José de Arimatea y Nicodemo al poner en el regazo de la Madre el cuerpo sin vida del Hijo. Le hemos puesto a Julián, y a Jose, y a Azucena, y a Javier, y a Alfonso, y a Antonio... y a tantos otros. Ha sido en el paseo de las Úrsulas, sendero de entierros y semillero de primaveras, donde se acuestan los ecos derretidos de un viernes para dar gracias.

domingo, 9 de marzo de 2008

Silencio en La Catedral

No ha sido exactamente silencioso. Ni mucho menos un minuto. Pero como ha sido en La Catedral, es noticia. San Mamés, a duras penas, es ya un estadio normal en el que se guarda respeto a quienes mueren por la libertad de todos. Donde se honra a los hombres buenos que algún día decidieron que podían trabajar por el bien común. Como lo hizo Isaías Carrasco siendo concejal socialista en un ayuntamiento dominado por quienes se niegan a condenar el terrorismo. A Isaías lo mataron el viernes a la puerta de su casa cuando marchaba a trabajar: cobraba los peajes de la autopista que une Vitoria con Éibar. Amaba y hacía suya la tierra de sus padres, el vino de Morales de Toro, la Semana Santa de su pueblo, las capeas de recortadores. Tenía mujer e hijos, y era hincha acérrimo del Zamora y del Athletic de Bilbao. Un corazón rojiblanco. Nunca es tarde si la dicha es buena. Dios quiera que ya no tengan que guardarse más minutos de silencio.

sábado, 8 de marzo de 2008

Llueve sobre mojado

Otro desahogo. Ya van unos cuantos en materia cofradiera, pero seguir ocultando la verdad sólo serviría para alimentar el imperio de la mentira. No hay derecho. Errare humanum est, mas la reincidencia irrita. Porque llueve sobre mojado.

A menudo me pregunto de qué sirve procurar ser diligente en las comunicaciones entre la Cofradía de la Vera Cruz y la Junta de Cofradías. Porque los frutos son nulos. Para mí que nosotros leemos sus cartas y las archivamos pero ellos las nuestras las mandan directamente al contenedor del papel para reciclar. Si no es así, no me lo explico. No me explico que pidan urgentemente datos para la "revista oficial de la Semana Santa de Salamanca", o sea Christus (el 19 de enero era la fecha límite) y se presente esta noche del 8 de marzo sin incluirlos. Porque para la Junta de Cofradías sigue existiendo el "Viernes de Dolores", lo que la Vera Cruz con el resto de la Iglesia denomina "viernes de la Vª semana de Cuaresma", y en dicha jornada, que este año es el 14 de marzo, la revista sólo anuncia el traslado del Cristo de la Liberación desde el Cementerio. Ni rastro de la Virgen cuya advocación da nombre al día (se supone). En 2007 ya suprimieron la información de la procesión popular que organiza la Vera Cruz como culminación de la Novena, y de nada han servido nuestras protestas en el Pleno de la Junta de Cofradías o nuestras cartas en tiempo y forma. Podría llegar a entender que nada dijeran de los dos actos populares, Vía Matris y traslado, para realzar el acto que la Junta programa para ese día, un Vía Crucis en la Catedral Vieja. Pero no, porque lo postergan a la última página y sólo promocionan en la sección pertinente el traslado. Un criterio que, por injusto, deja de ser razonable. Primer puyazo.

El segundo, a la carioca, tapándonos la salida. Más reincidencias. Más recochineo. Porque tiene un pase que ninguneen a la Vera Cruz, pero que para seguir ninguneando a la Vera Cruz hagan caso omiso a un decreto episcopal ya pasa de castaño a oscuro. ¿No habíamos quedado en que el Descendimiento tiene dos titulares, Vera Cruz y Junta de Cofradías? Pues la única alusión a la Vera Cruz en la página del Descendimiento no tiene desperdicio: colige uno que la Junta tiene por sede canónica la Vera Cruz. ¡Lo que nos faltaba! La reseña histórica se aprovecha para contarnos lo mismo que se nos cuenta en la reseña de Resurrección, es decir, que la Junta se funda en 1942 y bla, bla, bla. ¿Para qué relatar nada de estos dos eventos tan banales? Total, si son del siglo XVII, ayer por la tarde. Y escasamente representativos de nuestra Semana Santa, ¡vamos! Mejor poner que la Junta se encarga de coordinar los horarios de salida de las procesiones: deben referirse a los clarísimos horarios del Santo Entierro, que todavía no se saben y estamos en vigilia del Domingo de Lázaro.

Aunque, claro, yo me conformaría ya con que todos estos errores se subsanaran para la ¿décima edición? Tocaría en 2009 la décima, pero teniendo en cuenta que en 2006 salió la VII, en 2007 la VII, y en 2008 ha salido la VII, es factible que en 2009 siga saliendo la VII. Será por aquello de incluir, aunque sea de tapadillo y en romanos (léase uve-palote-palote), alguna alusión a los Dolores de Nuestra Señora, que en número de siete vamos a meditar el próximo viernes por las calles de Salamanca. Y si llueve... lo hará sobre mojado.

viernes, 7 de marzo de 2008

Del cristal con que se mira

Sentencia la popular cuarteta de Campoamor que "en este mundo traidor / nada es verdad ni es mentira; / todo es según el color / del cristal con que se mira". Hace unas horas vi anaranjado lo que ahora veo amarillento, cremoso, beige. Percibí mi helado de vainilla chillonamente naranja. Sonrosadamente molesto. Lo vi como lo ve ella, como quizá muchos lo ven. Pero sólo era el color. Imagino que entrarán en el bombo de la visión muchas otras variables hasta confluir en lo que realmente vemos. Donde unos me ven otros no me reconocerán, y cuando algunos ya no ven nada serán los de más allá quienes comiencen a distinguirlo todo.

Del rosa al amarillo, como Induráin de Milán a París pasando por Villava. Aunque para rosa, el de Don Pedro en el Domingo Laetare, que en la Vera Cruz tenemos casullas de todos los colores del arco iris litúrgico. Del cristal de Bohemia a las imágenes en vidrio deslustrado de las TAC torácicas: ¿bronquiolitis obliterante con neumonía organizada, o sea BONO? Aunque esto me suena a campaña electoral, a la niña de Rajoy (¡que tiene dos niños!) y al "buenas noches, buena suerte" de un Zapatero que parece inspirarse en el Telecupón. A los debates que no son tales, porque si en Úbeda no hay cerros sí los hay en la Academia ésta de la Televisión, que nadie sabía para qué servía hasta verla convertida en escenario de tenidas que seguí por la radio, por aquello de no ver el arqueo imposible de las cejas y las palabras enredándose en las barbas.

Es cristal que arropaba la cera ardiendo en torno a la Madre en la hora de sus dolores, cristal escondido, ignorado, desmentido y hurtado a los ojos de quienes atienden la llamada de estos días de novenario sencillo, de media tarde. Es cristal de poemas, de vasos rebosantes y largas madrugadas. Cristal de versos atados a la baja columna del Amor más alto.

Es cristal que busca formas en el aire, riega horas de mediodía, sueña perdidos sonidos para seguir ganando la noche y el mañana. Para mirar siempre a su través todo lo bello que camina al otro lado de un color que no traiciona sino que alegra la vida.

miércoles, 27 de febrero de 2008

El camino de Extremadura

Salamanca-Zarza la Mayor. 185 kilómetros. Años, muchos años después, rumbo a Extremadura por donde los cordeles de merinas, sendas de espigadero y brezo a punto de florecer. Nieblas espumando el valle desde la fuente del Puerto de Perales, salpicando de bruma la verde alfombra de las laderas, tachonada de mimosas amarillas la vereda que en tiempos contaba hasta 369 curvas antes de alcanzar la falda del monte. Y como esperábamos Tomás padre y Tomás hijo, entre las horas de este miércoles, como todos los días pero hoy más que nunca, se nos apareció Tomás abuelo.

Volvimos sin volver a La Fraila, cruzando en sueños el romano puente de Alcántara. Distinguimos el rebaño, y los charoleses, y en el paseo por las calles de Zarza, como si surgiese de entre las encinas, a Francisco, abuelo ya próximo al que abrazamos y así abrazábamos un poco a abuelo Tomás. Porque hoy no estaba pero ha sido su día. La última vez que le vi fue la primera que me vio de azul. Fue por la Pascua trece años ha. Fue dulce el adiós porque no era una despedida. Era un domingo de primavera, cuando el campo se viste de cielo y el cielo se mira en el campo.

Él, muy suyo siempre, prefería la otoñada. Gustaba de calarse el sombrero y empaparse de las lluvias de septiembre, de octubre, del noviembre de La Fraila. De tomar a menudo el camino de Extremadura como hoy hemos hecho nosotros, herederos de su nombre y de sus caminos.

sábado, 23 de febrero de 2008

La ciudad que olía a Jueves Santo

"¿Pero vas a poner en el blog todas las cofradías que estamos viendo?", se preguntaba el guía de nuestra excursión de cuatro, a falta de dos que suman seis.

Tenía delito que a mi edad no hubiera puesto el pie en esa Castilla meridional que es Andalucía. Enmendé mi plana el pasado fin de semana, cuando tres días intensos y kilométricos en Sevilla me hicieron recuperar en cierto modo el tiempo perdido. Volveré, claro que sí. Porque tres días son casi nada. A estas horas Estela, Jesús, Álvaro y yo pensábamos en la siesta reparadora para seguir viendo recoletas capillas y grandilocuentes altares de cultos, donde las vísperas se juntan con las octavas y el humo de la cera ardiendo se confunde con el del incienso. Sevilla de naranjos, de laberintos de callejuelas y casas blancas. Sevilla de la que se ha escrito tanto. Donde todos los caminos conducen a alguna iglesia, y todas las iglesias tienen un azulejo, y todos los azulejos muestran un Cristo o una Virgen que a un sevillano le ha puesto en camino. Sevillanos que se arremolinan cuando en la noche vuelve Pasión a la iglesia colegial del Salvador en sencillo y hermoso traslado. Sevillanos de alta alcurnia en los patios cofradieros del Silencio o la Mortaja. Sevillanos que ensayan las horas procesionales en una madrugada de invierno, y el paso es un vehículo más sin que nadie ose utilizar el claxon. Sevillanos negros del Santo Entierro, azules de Montserrat, encarnados de La Lanzada, blancos de la Amargura. El Descendimiento íntimo de la Quinta Angustia y la elegancia sobria del Calvario en La Magdalena. El olor de Jueves Santo elevado a la máxima potencia en el templo de la Anunciación surgido de la mixtura Valle y Amor. O la sencillez de todos los santos sencillos hermanándose Los Javieres y el Carmen Doloroso. La Eucaristía reciente en la capilla de Los Panaderos, la que nos encontramos a los pies del Cristo de Burgos, la que procesiona la hermandad de La Cena, la que celebramos en la catedral trianera de Santa Ana revestida de una Estrella de domingo, cuando la lluvia en Sevilla no es una maravilla pero en la calle Pureza sí. Sevilla de la Universidad y la Plaza de España oxigenadas por el parque de María Luisa. Sevilla de viernes del Gran Poder, el vecino de la Soledad de San Lorenzo. Sevilla que pronuncia con veneración el Dulce Nombre de Jesús y hasta la saciedad el de María, a la que llama Macarena. Sevilla que se pone la cruz a cuestas en Los Gitanos y se atraviesa el corazón por siete espadas en Los Servitas. Sevilla maestrante y torera del Baratillo, desnuda del Despojado. Sevilla de recovecos en Santa Cruz. Sevilla que cruza el Guadalquivir y musita en la capillita del Carmen una plegaria de adentramiento en Triana, que es otra historia. Es asombro de La O hecho último aliento del Cachorro y Esperanza de los marineros por tres veces caídos. Sevilla en estado puro. Campana, Sierpes, Plaza de San Francisco. Pues mira, Jesús, al final sí he logrado acomodar en esta carrera oficial las veintinueve cofradías que vimos. Veintiocho en sus iglesias y una afirmando su fe, la nuestra, por las calles de esta ciudad que nos puso en camino, nos acogió cálida y lluviosa (habiendo cuatro azules era inevitable), nos abrió sus puertas y nos citó para la próxima, sin dejar de oler a Jueves Santo.

martes, 19 de febrero de 2008

Su pueblo y el mío

Apenas me restan unos capítulos, páginas escasas que me resisto a consumir. Es lo que se hace con los libros queridos, en los que hasta el papel tiene otro tacto y los personajes son como de la familia. Libro de biblioteca. Deforme. Gastado. De infinitos lectores. Quizá algunos lo dejaron a medias; otros se resisitirían a devorarlo. Prefirieron, como yo, la delectación. Aún cien páginas hasta concluir "El obispo leproso", continuación de "Nuestro Padre San Daniel". Las dos novelas de Oleza. De Orihuela, su pueblo y el mío. La protagonista es Oleza, y su pompa y su circunstancia a la orilla del Segral, del Segura. A la sombra de sus canonjías y sus abolengos, nave varada de capellanes y apellidos, anclada en el muelle de las apariencias. Otra Iglesia, otro siglo, otra España. Oleza de procesiones y familias, de incienso que oculta el misterio, de barracas y huertanos, de carlistas y liberales. Acostumbrada a las costumbres hasta hacerlas leyes de las que hurgan en la herida de la libertad del individuo. Dramas y lutos. Llagas y llantos. Miedos y luchas. Palacios y Palacio.

Y el Ángel. El enamoramiento prohibido de María Fulgencia, que se trae de Murcia al convento olecense/oriolano la pasión angélica por el Ángel de Salzillo, vigía de Getsemaní que así describe Gabriel Miró en boca de uno de sus personajes: "No quiso un ángel con espada, con laúd, con rosas. No un ángel de ímpetu, ni de suavidad ni de gloria: ángel fácil, de buena vida. Nos dejó el Ángel más nuestro y el que estuvo más cerca del dolor humano de Dios; el Ángel que descendió al huerto lleno de luna, para confortar al Señor en la noche de sus angustias". Ángel al que mirar para rezar las esquinitas de una noche santa y buena, cuando la sonrisa es el mejor dibujo. Cuando los dibujos no tienen título pero los días se vuelven siameses.

lunes, 18 de febrero de 2008

El Descendimiento vuelve a casa

Vuelve a casa por Viernes Santo. Su día, su tiempo. Y por fin, o de momento, su lugar. La buena nueva nos llegó a algunos azules que estábamos en la sevillana Plaza de la Encarnación, tomando café al calor de la cálida noche de viernes. De vez en cuando, hay viernes aderezados con Pleno de la Junta de Cofradías de Semana Santa. Que deberían ser sesiones en las que discrepar con ardor pero coincidir con amor, en las que dialogar con vehemencia pero acordar con paciencia. Pero no. Noches de ésas, pocas. Y la última no fue una de ellas. No estuve allí, claro, pero no me resisto a estampar unas pinceladas de "la otra Semana Santa" en este lienzo que transita por curvas menos peligrosas. He querido ilustrarlas con el proyecto presentado por la Vera Cruz tanto al Vicario General de la Diócesis como a la citada Junta el pasado 28 de noviembre. Más que proyecto, unas consideraciones: algunos fundamentos y unas cuantas pautas para debatir. Son las palabras que despertaron una vez más reproches incomprensibles por aquellos que guardan todo el año el silencio de los inoperantes. Nada en contra de ellos. Tan solo, reclamar el derecho a operar, a no dormir el sueño de la tradición espesa y nostálgica. Porque no es de recibo que el presidente de una cofradía utilice despectivamente el término "curilla" en una reunión de este tipo: ¿éstas son las cabezas visibles de un laicado comprometido? No es aceptable que otro veterano jerarca curtido en mil procesiones se rasgue las vestiduras y acuse a la Vera Cruz de "copiarnos el Vía Lucis": ¿tiene el copyright de este acto su congregación o por el contrario es un ejercicio piadoso recomendado por la Santa Sede para todas las comunidades de la Iglesia universal? Sonroja que se empleen términos como "batalla" o "guerra", que no merecen contestación y no la obtuvieron. Asquea, en fin, tanto interés en emular al perro del hortelano. En 2008 el Descendimiento vuelve a casa pero me temo que en 2009 volverán con la burra al trigo. Será en febrero si no en marzo; hasta entonces, barbecho, la especialidad de la casa.