Oía esta tarde a Juan Manuel de Prada decir en la radio que "el deporte entontece y demuestra la decadencia de Occidente". No comparto su opinión, manifestada a raíz del inminente nombramiento de la ciudad que acogerá los Juegos Olímpicos en el verano de 2016. "Para mi tranquilidad, que es lo que más me interesa, espero que no sea elegida Madrid", concluía el opinador radiofónico. Le contestaba otra opinadora que ella deseaba "fervientemente" lo contrario, dada la "grandísima inversión" dedicada al proyecto de la Villa que tenemos por capital del Reino. Lo cierto es que es el segundo intento, y un hipotético tercero con vistas a 2020 o más allá tendría que ofrecer garantías de éxito, algo imposible de asegurar tal y como está montado el Comité Olímpico Internacional: montado en el franco suizo, para más señas. La noticia que el viernes salga de Copenhague alegrará al primer contertulio y a unos pocos, o a la segunda y a unos muchos, pues según las encuestas Madrid 2016 es algo deseado por la mayoría de madrileños y españoles. A mí nadie me ha preguntado pero he de decir que en esto soy del grupo grande. Pese a que en las subsedes hayan olvidado a las Castillas: ni un mísero partido de la primera fase del fútbol, deporte secundario en los Juegos. El olimpismo es también política y han optado por Andalucía, Extremadura o Palma de Mallorca, a la que no dieron la vela en beneficio de Valencia. Sea cual sea el desenlace del viernes, habrá quien diga que "algo huele a podrido en Dinamarca": esa conversación de última hora en un recóndito salón de un lujoso hotel, esa promesa de votos a diestro y siniestro, ese sufragio perfectamente tasable de un insigne miembro del COI... Además de las cuatro ciudades aspirantes, muchas otras estarán pendientes de la elección: las que piensan poner las redondas cifras 2020 tras sus nombres. Porque si hay un Madrid 2016 después de un Londres 2012, se desvanecerían las ilusiones de Roma, Budapest o San Petersburgo. Porque si no es Tokio la elegida, poco podrán hacer luego Lima y Monterrey (se me ocurren muchas otras cosas que hacer en Perú y Méjico... y en España). Claro que un triunfo japonés ahora complicaría uno coreano o malayo después, y si gana Chicago que se despida Toronto, y así un sinfín de cábalas que parecen las votaciones de Eurovisión. Dejando de elucubrar, me maravilla esta moda de marcarse un año para que una ciudad se venga arriba. A veces funciona, no lo dudo, hay ejemplos, pero en demasiadas ocasiones no hay respuesta convincente a la pregunta, no por manida menos pertinente, "Y luego, ¿qué?". Tras los consorcios, las fundaciones y los patronatos, las obras, las inauguraciones y las ceremonias, los logotipos, los lemas y los aniversarios, se ocultan torpemente, fáciles de distinguir, deudas, decepciones y vacíos edificios, comisiones, porcentajes y negocios ruinosos. Puede pasar, pero menos euforia con los años mágicos ayudaría a que pasara menos. Antes de que termine 2011 se habrá elegido la Ciudad Europea de la Cultura 2016. Polonia aportará una sede; la otra, España. Tres ciudades optan allí: siempre una terna fue lo razonable. Aquí son catorce más un trío asturiano (política otra vez). Nada razonable. Incluso ciudades de la misma región. No discuto que, bien propuesto, esto dinamiza la actividad cultural y económica de la urbe, pero el efecto rebote de una más que probable derrota tampoco será ajeno a muchas: "Y ahora, ¿qué?".miércoles, 30 de septiembre de 2009
Una ciudad seguida de cifras
Oía esta tarde a Juan Manuel de Prada decir en la radio que "el deporte entontece y demuestra la decadencia de Occidente". No comparto su opinión, manifestada a raíz del inminente nombramiento de la ciudad que acogerá los Juegos Olímpicos en el verano de 2016. "Para mi tranquilidad, que es lo que más me interesa, espero que no sea elegida Madrid", concluía el opinador radiofónico. Le contestaba otra opinadora que ella deseaba "fervientemente" lo contrario, dada la "grandísima inversión" dedicada al proyecto de la Villa que tenemos por capital del Reino. Lo cierto es que es el segundo intento, y un hipotético tercero con vistas a 2020 o más allá tendría que ofrecer garantías de éxito, algo imposible de asegurar tal y como está montado el Comité Olímpico Internacional: montado en el franco suizo, para más señas. La noticia que el viernes salga de Copenhague alegrará al primer contertulio y a unos pocos, o a la segunda y a unos muchos, pues según las encuestas Madrid 2016 es algo deseado por la mayoría de madrileños y españoles. A mí nadie me ha preguntado pero he de decir que en esto soy del grupo grande. Pese a que en las subsedes hayan olvidado a las Castillas: ni un mísero partido de la primera fase del fútbol, deporte secundario en los Juegos. El olimpismo es también política y han optado por Andalucía, Extremadura o Palma de Mallorca, a la que no dieron la vela en beneficio de Valencia. Sea cual sea el desenlace del viernes, habrá quien diga que "algo huele a podrido en Dinamarca": esa conversación de última hora en un recóndito salón de un lujoso hotel, esa promesa de votos a diestro y siniestro, ese sufragio perfectamente tasable de un insigne miembro del COI... Además de las cuatro ciudades aspirantes, muchas otras estarán pendientes de la elección: las que piensan poner las redondas cifras 2020 tras sus nombres. Porque si hay un Madrid 2016 después de un Londres 2012, se desvanecerían las ilusiones de Roma, Budapest o San Petersburgo. Porque si no es Tokio la elegida, poco podrán hacer luego Lima y Monterrey (se me ocurren muchas otras cosas que hacer en Perú y Méjico... y en España). Claro que un triunfo japonés ahora complicaría uno coreano o malayo después, y si gana Chicago que se despida Toronto, y así un sinfín de cábalas que parecen las votaciones de Eurovisión. Dejando de elucubrar, me maravilla esta moda de marcarse un año para que una ciudad se venga arriba. A veces funciona, no lo dudo, hay ejemplos, pero en demasiadas ocasiones no hay respuesta convincente a la pregunta, no por manida menos pertinente, "Y luego, ¿qué?". Tras los consorcios, las fundaciones y los patronatos, las obras, las inauguraciones y las ceremonias, los logotipos, los lemas y los aniversarios, se ocultan torpemente, fáciles de distinguir, deudas, decepciones y vacíos edificios, comisiones, porcentajes y negocios ruinosos. Puede pasar, pero menos euforia con los años mágicos ayudaría a que pasara menos. Antes de que termine 2011 se habrá elegido la Ciudad Europea de la Cultura 2016. Polonia aportará una sede; la otra, España. Tres ciudades optan allí: siempre una terna fue lo razonable. Aquí son catorce más un trío asturiano (política otra vez). Nada razonable. Incluso ciudades de la misma región. No discuto que, bien propuesto, esto dinamiza la actividad cultural y económica de la urbe, pero el efecto rebote de una más que probable derrota tampoco será ajeno a muchas: "Y ahora, ¿qué?".jueves, 24 de septiembre de 2009
Ante todo, mucha calma

El segundo año de residente de Medicina de Familia en Zamora te garantiza que en los vespertinos paseos por Santa Clara identifiques a muchos de tus pacientes, correteando o bien acomodados en su carrito, empujado por aquella madre encantadora que se quedó conforme con tus preguntas y tu exploración o por esa otra que no se marchó sin ejercer su inventado derecho al "poyaque": "Poyaque estamos, ¿qué le parecen estos granitos que le salieron hace tres semanas?". Los largos ratos que pasamos residentes, niños, padres, abuelos y demás familia en el remoto consultorio de Pediatría de las Urgencias del Virgen de la Concha proporcionan un retrato bastante aproximado de lo que se cuece en las puertas de las guarderías y los patios de los colegios en las horas de salida y entrada. Que si me han dicho que me lleve para casa a Claudia (ya nos las ponen Carmen) porque tiene mocos, que si la señorita no quiere hacerse cargo de Álex (ya no les bautizan Juan, o ni les bautizan) y sus 37,2ºC, que si las monjas exigen un certificado de la pediatra para que los críos entren a clase, que si tienen que llevar un jabón de los que no necesitan agua para lavarse... En la guardia del lunes, cuando eran las siete de la mañana del martes y estaba pensando en el señor de la FA rápida del box 3 y en la cuasi-centenaria del 7 y su abdomen aterrador, tuve que dedicar un cuarto de hora a calmar informando a la madre histérica de una niña con febrícula desde hacía unas pocas horas: "¿Qué síntomas tiene la gripe A? ¡Pues mi hija tiene fiebre! ¡Pero es que la gente muere de gripe A!". En la guardia de ayer miércoles, cuando ya era hoy jueves, las crías han sido dos, las amígdalas hipertróficas cuatro y la mamá inquieta una. Una más del gran pelotón de preocupadas, alarmadas, sobrecogidas, asustadas, cargantes, insistentes, recelosas... que espero sean también lectoras, antes de la guardia del domingo, de alguna palabra informativa y tranquilizadora como las que procuro ofrecer en mis largos ratos, pese a todo disfrutados, en el consultorio de Pediatría. En las guardias se aprende siempre, y es justo enseñar también en ellas lo poco que se sepa. Así pues, hago mío el mensaje de estos compañeros: http://gripeycalma.wordpress.com/.
sábado, 19 de septiembre de 2009
Inglorious bastards
Si tuviera que señalar mi género cinematográfico favorito me decantaría por el bélico de la Segunda Guerra Mundial. Entre los títulos que siempre recuerdo figuran muchos que tienen por escenario el de los campos de batalla de los primeros años cuarenta: desde películas recurrentes en mi infancia y adolescencia (si tuve de eso) como "La gran evasión", "Los doce del patíbulo" o "Los violentos de Kelly", hasta otras más recientes que ya han tenido hueco en estos días nombrados también al son del proyector: Expiación, Falsificadores, Flame&Citron. Ayer era una tarde de otoño cuyos caminos conducen a Valor y a Van Dyck, así que María y yo no renunciamos a ninguna de las dos estaciones de destino. La segunda era como aquella cercana al Stalag Luft III del que escaparon mis héroes aviadores, una estación donde todos se encontraban porque todos habían perdido su tren. En "Malditos bastardos" todos pierden su tren y cuando creen que otro llega para ponerlos a salvo pronto descubren que se trata de un cruel espejismo. La guerra debe ser así, algo que aspiro a nunca corroborar. Una guerra que deja marca indeleble si no mata. Una guerra delirante. Una guerra atroz. Una guerra así, a golpe de insulto y de cuchillo, en la que el hombre se endiosa hasta demonizarse, y se deshumaniza a cada hora que pasa. Una guerra de enajenados, en la que las guapas apuntan y disparan y los locos llevan el timón de la nave, inevitablemente a la deriva. Sin pena ni gloria, como todas las guerras. Una guerra de anteayer, sin barniz de leyenda todavía, aún maldita y bastarda.viernes, 11 de septiembre de 2009
Cuéntame un cuento y verás qué contento
Que vea la televisión después de cenar, salvo partido de fútbol o peliculón, es cosa rara en mí. Pero esta noche me apetecía tirarme en el sofá y consulté la programación. No pasé de La Primera, porque me enteré de que "Cuéntame cómo pasó" estrenaba temporada con un episodio ambientado en la Semana Santa de 1977, es decir, en la ficción nueve años después (ocho en la realidad) de que Los Alcántara entraran en acción para la audiencia de los
jueves y pocos menos desde que yo les perdiera la pista. Al parecer, vivirían la celebración en Sagrillas, el pueblecito de Albacete del que proviene el televisivo y feliz matrimonio formado por Antonio y Mercedes. La tentación era grande y sucumbí. La comparto aquí. Sucumbí para comprobar cómo la Semana Santa, una vez más, era tratada desde el típico tópico y, en ocasiones, el absurdo. En el pueblico albaceteño no hay tamborrada, sino un palio a costal, y el capataz es el mismísimo cura párroco, ataviado con casulla morada el Jueves para sacar a la Virgen y con dalmática negra el Viernes para hacer lo propio con el Cristo, si la Guardia Civil suelta del calabozo a los costaleros-jornaleros que entre procesión y procesión le ocupan las tierras a los que hicieron capital en la capital. La banda interpreta "Hermanos costaleros" (1985) y "La Madrugá" (1987), así que Abel Moreno se lucra del anacronismo mientras el cacique del villorrio hace migas con la democracia cristiana, a una quinceañera la casan de penalty, el Matamulas (un lugareño bien apodado) arrastra la cruz de penitente, los chavales se disfrazan de romanos, la abuela cocina el potaje... y el Sábado de Gloria, como según el calendario "cuentista" estamos todavía en 1977, legalizan el PCE. Continuará en el capítulo 183.
jueves y pocos menos desde que yo les perdiera la pista. Al parecer, vivirían la celebración en Sagrillas, el pueblecito de Albacete del que proviene el televisivo y feliz matrimonio formado por Antonio y Mercedes. La tentación era grande y sucumbí. La comparto aquí. Sucumbí para comprobar cómo la Semana Santa, una vez más, era tratada desde el típico tópico y, en ocasiones, el absurdo. En el pueblico albaceteño no hay tamborrada, sino un palio a costal, y el capataz es el mismísimo cura párroco, ataviado con casulla morada el Jueves para sacar a la Virgen y con dalmática negra el Viernes para hacer lo propio con el Cristo, si la Guardia Civil suelta del calabozo a los costaleros-jornaleros que entre procesión y procesión le ocupan las tierras a los que hicieron capital en la capital. La banda interpreta "Hermanos costaleros" (1985) y "La Madrugá" (1987), así que Abel Moreno se lucra del anacronismo mientras el cacique del villorrio hace migas con la democracia cristiana, a una quinceañera la casan de penalty, el Matamulas (un lugareño bien apodado) arrastra la cruz de penitente, los chavales se disfrazan de romanos, la abuela cocina el potaje... y el Sábado de Gloria, como según el calendario "cuentista" estamos todavía en 1977, legalizan el PCE. Continuará en el capítulo 183.jueves, 10 de septiembre de 2009
El día de empezar a soñar otra vez (otro)
El día en que nos clasificamos para la Eurocopa de 2008 confié en la victoria, ¿recordáis?. La confianza se hizo celebración, y tomó forma de foto de un once ganador para vestir la pared de esta habitación desde la que escribo, entre un calendario de Caja Duero y un poster que resume lo esencial sobre el electrocardiograma. Esta noche sueño con otra imagen histórica, y aspiro a que el verano que viene otro once parecido, la versión mejorada, desplace el poster cardiológico y se haga con el modesto cuadro de honor de esta casa. Ha sido en Mérida la goleada que ha colmado el vaso de la ruta mundialista, que pone rumbo al sur. Sin cambios horarios pero en busca del invierno en junio. Sin otro objetivo que, por fin, traer un trofeo que sólo hemos visto levantar a capitanes ajenos. Con la certeza de que España juega bien y divierte, y así es más fácil ganar. martes, 8 de septiembre de 2009
Canten hoy, pues nacéis Vos
Dicen que el torero que no hace el paseíllo el 15 de agosto pocos paseíllos hace al año. Es por esa fecha que España es una hoguera festiva en honor a la Virgen, en la liturgia solemne de su Asunción. No obstante, nuestros pueblos y ciudades guardan todavía albero sin mancha para otra memoria de María, la de su Natividad, que trae consigo ferias patronales de honda raigambre: la de la Vega salmantina, la de la Concha zamorana, la de Belén carrionesa. Habrá paseíllos en tardes de expectación, que acabarán en decepción o saliendo de la plaza pegando pases. Cabezudos con charanga detrás y niños delante. Casetas de pancetas. Música y ruidos. Mejor que los Rodiezmos de pañoleta al cuello y puño en alto. Mejor que los Pozuelos de batalla campal y ocio vandálico. Mejor la Virgen de septiembre, de víspera y de cosecha, de fiesta en paz. Canten hoy, pues nacéis Vos, los ángeles, gran Señora, y ensáyense, desde ahora, para cuando nazca Dios...martes, 1 de septiembre de 2009
Gliwice/Gleiwitz 1939
El primero de septiembre es memoria obligatoria de los dolores de Europa. Hoy hace setenta años la libertad fue desafiada en Polonia por los nacionalsocialistas, desde el oeste. Poco después la amenaza vino de los comunistas desde el este, en el mismo carrillo. Siete décadas más tarde, en una Europa que aseguran tiende a la unidad aunque yo no diría que tenga claro hacia donde se encamina, aquel puñal afilado del conflicto bélico sigue haciendo mella en tantos corazones... Muchas tumbas tachonan sus campos, que lo fueron de batalla. A muchos nietos les han hablado de abuelos que no conocieron. Muchos problemas, casi todos, no los resolvió la guerra. Que la Historia haga su trabajo e imparta lecciones para la vida, para la paz y para la esperanza. lunes, 24 de agosto de 2009
Piso de estudiantes
Ya sé que es de mala educación escuchar conversaciones ajenas, pero cuando una de ellas resulta ser la causante directa de indeseada vigilia en el autobús después de una guardia de órdago, creo que estoy libre de culpa. Medio adormilado, y repensando algunos momentos de la guardia, tuve que aguantarme la carcajada, dejándola en sonrisa a medio esbozar, mientras a mi espalda, sin ponerles cara, tres o cuatro jóvenes zamoranos en su fase de estudiantes de Salamanca narraban sus épicas búsquedas de piso, se preparaban para el trabajo de poner las viviendas a tono al tiempo que atacan las asignaturas pendientes en los exámenes de septiembre (que aún sobreviven pese a Bolonia) y, especialmente, adelantaban lo que va a ser su primera experiencia fuera de casa, a sesenta kilómetros de padres y novias. Aunque el cosmopolitismo de sus hogares, si logran que alcancen esa categoría, lo van a poner mejicanos y portugueses, no andarán lejos en locura, desorden y desconcierto de la barcelonesa Auberge espagnole que describía la aventura Erasmus de unos cuantos universitarios europeos. Mis compañeros de viaje, de todos modos, marchan por otra ruta, más a la salmantina, con su carga de tunantería incluida, si bien lo que era vino de taberna es ahora calimocho de bañera: sí, oí bien, llenaron una bañera de esa extraña mixtura de vino malo y vino con secreta fórmula de Atlanta para dar de beber a los sedientos noventa y siete invitados a una fiesta en lo que no se podría definir mejor que como "una casa de locos". Y ya que los sedientos eran hambrientos, fueron setenta las pizzas encargadas, plato alejado también de la tradición charra. Cómo no, pusieron en común sus opiniones sobre el numeroso género femenino avecindado en edificios próximos del barrio de San Bernardo, que tienen convenientemente situado y fichado. Hablaron luego de la Play Station, de sus carreras, de sus recurrentes temas que me pillan algo mayor. Cascaban por los codos que no sé si han desgastado mucho delante de los apuntes este verano. Hablar por hablar. Y uno, que no se dormía, oyendo y a ratos escuchando. Sin ánimo de cotilleo. Mera curiosidad sociológica. Puro intercambio generacional. sábado, 15 de agosto de 2009
El Torneo de la Galleta
Los torneos de verano son para los acérrimos futboleros lo que los vía crucis cuaresmales para los semanasanteros empedernidos, una terapia provisional a la espera de la ansiada inyección a plenitud de dosis. Y claro, no es lo mismo un Zamora-Salamanca de la recién inventada Copa Castilla y León que un Salamanca-Betis en junio ventilándonos el ascenso (ya hay precedentes históricos y por soñar no cobran). En todo caso, el futbolero con síndrome de abstinencia renuncia a sesiones de playa y tardes de campo, cambia guardias, abandona las fiestas del pueblo y termina aferrándose a su indumentaria de día de partido para poner cara a los fichajes que ha leído u oído que hemos hecho, que son buenos, bonitos y baratos como ningún año, y que le darán muchas a alegrías a la afición. La conclusión suele ser, al regreso del estadio, que lo mejor ha sido el bocata, que alguno de los nuevos apunta maneras y que resta mucho entrenamiento para afinar al equipo. Empezará la Liga y, con el fragor de las jornadas, pronto se olvidará lo ocurrido en estos torneos que antaño eran el mejor escaparate para los jugadores argentinos, brasileños, uruguayos..., contratados muchas veces por un hábil regate o un marcaje férreo en las sesiones nocturnas del Carranza o el Teresa Herrera. A falta del ojeador global de la televisión, era lo que había. Pero ya no es lo mismo. Ni se llenan las gradas, ni se espera a estas contiendas para rematar las plantillas, y a menudo ni se premia al vencedor del encuentro amistoso con una nueva pieza con que engrosar las vitrinas de la sala de trofeos, ésa que todos los clubes tienen derecho a tener aunque nunca vayan a jugar la Champions. No. Ya no es lo mismo. Estamos perdiendo la entrañable esencia de los tradicionales torneos de la galleta en nuestro verano "cuaresmoide". Para colmo, la galletera Aguilar de Campóo, feudo de la María Fontaneda y de la Marbú Dorada, se había decidido a recuperar el genuino Torneo de la Galleta, perdido hace bastantes años, y no se nos ha logrado. Iban a disputárselo el Real Valladolid y el Rayo Vallecano el próximo miércoles. Al final se enfrentarán blanquivioletas y franjirrojos, pero en la barriada madrileña y con el VIII Torneo Teresa Rivero en juego. Ni punto de comparación.jueves, 13 de agosto de 2009
Conciencia
No me agrada repetirme, ni en contenidos ni en protagonistas, pero no puedo evitarlo. Hasta el lunes no había reparado en Caamaño, es jueves... y ya me recreo en la suerte de la crítica. Como digo, no puedo evitarlo tras oir esto de su boca. Después han querido matizarlo con una nota oficial del Ministerio de Justicia, que rectifica y ratifica a un tiempo, o eso me parece a mí. Lo dicho, dicho queda, y lo escrito, escrito está, así que enlazo declaración y nota para que cada cual considere en conciencia. Sí, CONCIENCIA. Porque si el lunes me quejaba de que la libertad religiosa de algunos comenzaba donde acababa la de otros, prescindiendo de la sana convivencia de credos o ausencia de los mismos, hoy me quejo de que la libertad de pensamiento de un profesional de la Medicina termina, o quiere este poderoso gobernante que termine, donde nace un derecho que hasta ahora era un delito: matar a un ser humano (nota aclaratoria para la ministra Aído: todo ser humano es un ser vivo, pero desde el mismo momento en que empieza a ser). La Medicina se sustenta sobre bases éticas multiseculares, pensadas, reflexionadas, fortalecidas junto al enfermo, enamoradas de la vida, entregadas al hombre, como para que llegue un okupa de escaño o de ministerio a convertirlas en desobediencia civil tranformando a los médicos en vulgares verdugos sin escrúpulos. Lo que nos faltaba. A esto no lo pueden llamar progreso.lunes, 10 de agosto de 2009
De lágrimas y libertades
No tengo claro cómo debería referirme de un modo políticamente correcto al fenómeno astronómico conocido como la lluvia de las Perseidas o las lágrimas de San Lorenzo que cada año por estas fechas atrae las miradas hacia el cielo. Si Perseo era un semidiós para los griegos y Lorenzo es un mártir para los cristianos, ninguna de los dos apelativos me sirve. Suerte la mía, que la corrección política no me obliga, sino que me sonroja, por vergüenza ajena. Suerte la mía, que no creo ofender a nadie por dejar que mi habla se empape de mi fe o de mi cultura. Algo inevitable. Algo absurdo querer luchar contra la Historia. Me estoy refiriendo al anuncio del ministro Caamaño, sucesor de Bermejo en la cartera de Justicia, cuyo nombre no tenía aún muy presente: aquí. Sobre el candente asunto del Estado y la Religión, de su aconfesionalidad que no laicismo, del crucifijo en ámbitos estatales, ya me pronuncié hace meses: así. Sigo opinando lo mismo, y por eso lo reitero, pero es que también me sigue maravillando la fijación de algunos por luchar contra los pacíficos gigantes del devenir histórico y cultural, encontrando un enemigo donde tienen un aliado, o al menos un agradable compañero de camino. Se habla de libertad religiosa, y para igualar los credos se les quiere enrasar por abajo, cercenándolos hasta la nada. Como si no fuera posible que la felicidad del hombre se halle en la Religión y no en el Estado. Como si proponer esto fuera una imposición cruel e injusta. Como si mi fe les molestara, cuando a mí no me ofende que ellos no la tengan. Como si no pudiera compartir lo que creo: que existe Dios y nos ama. Como si a Lorenzo se le tuvieran que secar las lágrimas y no volviera a llorar nunca más en agosto... por imperativo legal.domingo, 9 de agosto de 2009
Detrás de los cristales
Pudo sorprenderme en el campo y, sin embargo, me asomé a su oscura belleza en la ciudad, donde el olor a tierra mojada es menos penetrante pero igual de embriagador. Los truenos proclamaron el toque de queda con su ronco temblor, los relámpagos garabatearon el cielo de arriba abajo y el agua refrescó el asfalto derretido y los cuerpos apagados. Cada cual en su papel. La tempestad se enseñoreó del atardecer, adelantando la hora de las tinieblas y empapando los sueños de esta noche que, con todo, es una noche de verano en la que soñar es lo propio. Saciada su hambre de poder y nuestra sed de belleza oscura, nos dejó la calma de la belleza clara, que también brilla en la oscuridad de la noche si la luna se ha llenado y los sueños se han tenido. viernes, 7 de agosto de 2009
Esos locos bajitos
Esta mañana era mi última mañana en Pediatría, después de cuatro semanas que han resultado ¡tan cortas! Aquello es otra historia, un cuento que es la vida misma, el principio de la vida: érase una vez... Si en Neumo, Cardio e Interna llené libretas para anotar pacientes y camas, pruebas pendientes y análisis por ver, en esta última rotación apenas he escrito nada más allá de la evolución clínica o las órdenes de tratamiento. Quizá por esto tenía ya ganas de poner negro sobre blanco, o sobre azul, sus sonrisas arrebatadas a la enfermedad y la grandeza de sus pequeñeces. Las sonrisas de los niños sanos sólo un poco castigados por el rotavirus de turno y las de los niños realmente enfermos, que a veces sólo he querido ver sin conseguirlo. La grandeza de los minúsculos prematuros y la de los sufridos diabéticos. Es el de esta mañana sólo un "hasta el martes", cuando en Urgencias les reciba con el palito de mirar la garganta a punto, y pregunte a las mamás por las vacunas, y les calcule las dosis del Dalsy o del Apiretal. Ya les echo de menos. Suenan así.sábado, 1 de agosto de 2009
El nombre de las calles
Ha sido el tema de conversación en la comida familiar de hoy, ideada para la sombre de un nogal y condenada por las nubes del verano al salón de casa. La noticia, aquí. Los seis comensales-contertulios, de distintas generaciones y afinidades políticas diversas, coincidíamos en que, a la vista de los hechos, alguien, o unos cuantos "álguienes", ya no saben en qué dar y acaban por dar la tabarra a bastantes salmantinos. Renombrar las calles por tramos traerá consigo renumerarlas por completo. Y modificar documentos públicos. Y revisar guías y anuncios. Y desechar rótulos. Y perder a carteros y taxistas. Y extraviar poemas de amor rimados y ensobrados con esmero... No termino de comprender las motivaciones expuestas por la Comisión del Callejero de nuestro ilustre consistorio. Porque no hay mayor homenaje a María Auxiliadora que la devoción que le profesamos muchos hijos de la ciudad. Porque si en la actual Avenida de Portugal se extendía el ferrocarril, ahí tenemos un límite urbano reconocible que justifica la alternancia, y no esa profusión de glorietas que llenar de banderas (¿para cuándo la blanquinegra?, ¿y cuándo la medalla de oro, tan merecida, para la Unión Deportiva Salamanca?). Porque Alfonso IX, en España, sólo es el de León, y no hace falta alargar el verso para exaltar el himno. Porque a la Estación se va de Paseo y a Medina por la Calzada, pero es la misma ruta. Porque las duplicidades desvelan el índice de torpeza de pretéritos comisionados y las Víctimas del Terrorismo tienen su sitio en dos plazas de hermoso título: la de España y la de la Constitución. Y esto es de lo que hemos hablado dando cuenta de una deliciosa paella: de lo que viene siendo un expolio, como el de Gibraltar.viernes, 24 de julio de 2009
Donde ni la hierba crece
Hablando de vientos, me fijo en los que a menudo soplan en la cima de una montaña envuelta en la leyenda, la que mañana habrán de ganar los esforzados de la ruta, desde el maillot jaune que luce mi quinto Contador hasta el farolillo rojo de algún meritorio gregario. Todos padecerán el Mont Ventoux si quieren pasear la victoria de terminar el Tour por los Campos Elíseos el domingo en la hora de los elegidos. Y, de camino a la cima, recordarán la tragedia de Tom Simpson, hace más de cuatro décadas. El británico, envenenado por el alcohol, las anfetaminas y el calor asfixiante hasta el delirio, se topó con la muerte pedaleando, alcanzando el rango de mito. Ni el maillot arco iris que se enfundó en Lasarte, ni sus notables triunfos, le hubieran encumbrado como lo hicieron las rampas de su último puerto. Algo así como el torero que muere en el albero, ebrio de orgullo, espejo que hace daño porque duelen los ojos por las lágrimas. A sus plantas, el homenaje sincero pero agridulce de muchos aficionados rumbo a lo más alto de esta extraña cota hors catégorie, donde ni la hierba crece pero florecen, junto a la cruz, las leyendas. No imaginaba Tom que aquel demarraje suyo, desafiando a los límites de su organismo y a los peligros de la naturaleza, desembocaría en una cuneta de triste recuerdo, donde musitar una oración y hacer del bidón la ofrenda más sentida. Mañana es otra vez el día de la épica, de seguir disfrutando con este deporte tan castigado y tan hermoso que escribe sus páginas más célebres cada año por estas fechas. París está a la vuelta de una esquina llamada Mont Ventoux.
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