lunes, 8 de marzo de 2010

Lo que la oreja esconde

No he ido estos días al cine (olvidé contar algo de mi última película, "Shutter Island"), pero a rebufo de la oscarizada actualidad os traigo el fotograma más repetido de la sesión matinal que se me proyecta en marzo. Lo que la oreja esconde a menudo me maravilla, con sus peculiaridades anatómicas, sus pegotones de cera y sus matices de color. En busca del reflejo timpánico (ese puntito brillante), lo que la otitis se llevó, camino de la ventana indiscreta, ya sea oval o redonda. Porque si buscamos una cadena perpetua, hay que pensar en la de martillo, yunque y estribo, a prueba de avatares. Allí donde el otoscopio no se siente en tierra hostil.

6 comentarios:

Félix dijo...

Orejas de cine y oidos atentos, aunque a mi me sorprende mucho más la garganta, capaz de producir sonidos que, algunas veces, son inteligibles. En otras ocasiones lo único que sale son rebuznos y las más, lo mejor es hacer oidos sordos.
Cordialmente,
Félix

davidiego dijo...

a veces lo que el oído esconde no es apto para todos los públicos.

Lucano dijo...

Félix, la garganta para la segunda parte, aunque a veces tampoco es apta para todos los públicos, como apunta aquí el DrDiego. Y no digamos la nariz ;-)

CNTRPLT dijo...

¡Qué bien traído tu relato, qué poeta!

A mi lo del tema auditivo me da repelús: de pequeña se me metió una vispa en el oído y creí que me iba a criar allí..¡qué trauma!

Lucano dijo...

En los libros se distingue entre cuerpos extraños animados e inanimados. Y dicen que lo primero es convertir el animado en inanimado. Ya me imagino el destino que corrió la "vispa" tuya. TQ!

Rocio dijo...

¿Así que el mundo de la otorrinolaringología es bonito?, el oído es apasionante, no te imaginas lo que el peñasco tiene por dentro. Hacía mucho que no leía "el nombre de los días" y como no tenía que escribir en esta entrada. Espero que estés aprendiendo mucho, sobre todo con la Dra. Rodríguez Crespo. Un abrazo.