miércoles 18 de noviembre de 2009

Liberad a Willy

Sanos y salvos nuestros marineros, me permito parodiar. Con perdón. Año 2029. Mi historia se desarrolla en el Océano Índico, si es que queda algún atún que escabechar por allí. Si no queda ninguno, en cualquier otro caladero del mundo mundial. El atunero Eskorpiona echa las redes por babor. Por estribor se asoman unos tipos cuyo jefe lleva "parche en el ojo y cara de malo" y, erigido en portavoz, desvela sus intenciones: "¡Eh! ¡Oid! ¿Es que no vais a hacernos un poco de caso?". A su lado, Abu Willy Jr., espigado pero aún adolescente, hijo del legendario Sir Abu Willy, terror de los mares, que ha sido destinado a este buque para que se familiarice con las nobles artes bucaneras lejos de la protección paterna. Los pescadores del Eskorpiona, mientras ensayan una respuesta, lanzan urgentemente un S.O.S. a la fragata Chacón, la última que le queda a la Desarmada Española, y se apresuran en arriar el pabellón del Cantón Libremente Autónomo de Bermeo, asociado al Estatalizado Territorio de Vasconia. El pequeño Abu, superado por los acontecimientos y por esta sobredosis de violencia en alta mar, escapa en una barquichuela con tan mala suerte de encallar en la Isla de los Famosos, donde el benemérito Juez Garzón ejerce de jurado del popular concurso de Telelandia. Informado del suceso, el anciano Baltasar manda aviso a sus colegas de Madrid, que requieren la presencia del muchacho (ya somos dos) en la Audiencia Confederal y, de paso, la cadena televisiva, que fleta el avión que traslada al temeroso residente de Piratología, se garantiza su participación en tres o cuatro talk-shows muy seguidos en la Hispánica Confederación. Ajeno a lo que acontece en la Isla, el capitán de la fragata Chacón ha recibido un nuevo mensaje procedente del Eskorpiona, comunicándole el importe del rescate que habrá de abonarse a costa del Fondo Confederal de Ayudas Ultramarinas y Cooperación con Proyectos Integrales de Contrabando y Desarrollo, al que contribuyen todos los territorios excepto los Estatalizados y los Foralmente Agradecidos. Esta vez sólo han sido cinco mil cuatrocientos millones de alakranas, la moneda acuñada para este tipo de amistosas transacciones. Peor lo pasará el pequeño Abu, al que la Audiencia, sometida a las presiones de Telelandia, ha condenado a interpretar un papel protagonista en la nueva temporada de "Física o Química", teleserie de éxito entre el público infantil de la Confederación. ¡Que alguien lo libere! Y sabed que no le gusta la tortilla de bonito.

martes 17 de noviembre de 2009

Cuando ya no es deporte

Mi primer álbum de cromos fue el de la Liga 89-90, así que en la primavera siguiente me entregué por completo a la colección que Panini sacó con motivo del Mundial de Italia. La última página, me parece estar viéndola, se la reservaron a una selección humilde, ubicada en el grupo F junto a tres selecciones europeas de muy ardorosas hinchadas: Holanda, Inglaterra y la República de Irlanda. No por casualidad se celebraron los partidos entre Sicilia y Cerdeña. Aquel equipo humilde era la selección de Egipto, que este miércoles volverá a disputar un encuentro decisivo que le puede clasificar para otro Mundial, el primero que organiza África. Será en Sudán, contra Argelia, en uno de esos dramáticos desempates que salpican con infeliz recuerdo la historia de la selección española (la que ahora dan en llamar La Roja, cuando La Roja siempre fue Chile). Sea cual sea el resultado el mal ya está hecho, porque de esta eliminatoria nos acordaremos por el brote violento que desencadenó. Ataques de egipcios a argelinos en Egipto, ataques de argelinos a egipcios en Argelia, ataques de argelinos y egipcios a todo lo que se movía en terceros países fruto de la decepción o de la euforia... y siendo éstas sólo momentáneas. Mejor no pensar en qué puede suceder el miércoles. En Sudán, donde sí les conviene pensarlo antes, han decidido movilizar a quince mil policías. ¿Un estadio de fútbol o un campo de batalla? ¿Deporte o guerra? Esto no lo imaginaba yo hace veinte años, cuando coleccionaba cromos y soñaba con Mundiales.

domingo 15 de noviembre de 2009

El continuose del empezose

Hace un año, por estas fechas, hice un esbozo de mi primera rotación en el centro de salud, en la consulta de Pedro. Era el fin del principio. Se me habían pasado volando aquellos seis meses de toma de contacto y descubro ahora que no ha sido menos raudo el vuelo de estos doce que les han seguido, rotación tras rotación, en el Virgen de la Concha. "El continuose del empezose": le tomo prestada la expresión a Mafalda para el título. Las guardias de Urgencias, que ya son como de la familia, me habían ofrecido un primer sorbo de hospital, pero no fue hasta diciembre que aumenté la dosis. Desde entonces, todo un año conociendo distintos servicios y maneras de trabajar, consultas externas y plantas de ingreso, compañeros y enfermos de los que aprender. Como en los días de la facultad, de modo itinerante y apurando un tiempo siempre escaso, pero contemplando la realidad sientiéndote verdadera parte de ella. Una realidad la del hospital, como la del centro de salud, que suscita preguntas, muchas preguntas, y te va demandando respuestas, cada vez más, siempre inferiores en número a las cuestiones, siempre origen de nuevos interrogantes. Como conveníamos ayer Jesús y yo, en los últimos compases de la guardia, al fin y al cabo es lo que nos gusta, lo poco que podemos poner al servicio de los demás y de nuestra propia felicidad, de arquitectura siempre imperfecta en esta orilla de la vida.

martes 10 de noviembre de 2009

La imperfecta arquitectura de la felicidad

Quinientos días resumidos en hora y media, e incluso condensados en los dos minutos y medio que traigo aquí. La de Summer y Tom "es una historia de chico conoce a chica pero no es una historia de amor". Muy adecuada la advertencia inicial, que la sucesión de fotogramas confirma en su cadena de días dulces y amargos, hasta quinientos, del cero al infinito y sin final feliz. Es lo que tiene ser arquitecto y dedicarte a parir falaces mensajes de felicitación, que la arquitectura de la felicidad te resulta una imposible asignatura pendiente para septiembre, cuando el verano termina y se agrían los besos hasta extinguirse. Siempre nos quedará el no menos seductor otoño.

viernes 6 de noviembre de 2009

Los brazos en abrazo hacia la tierra

Ayer lo escribía muy bien Alberto y hace casi un año también aludí a este asunto: me refiero a la presencia de la Cruz en las aulas y, por extensión, del hecho religioso en la sociedad. ¿Fe privada o fe pública? Lo afirmado en los textos que enlazo definen mi respuesta, que doy desde la alegría de creer, la disposición a compartir lo que creo y el respeto escrupuloso a quienes no sienten y piensan como yo. Si tuviera que pronunciarme escuetamente sobre la reciente sentencia del Tribunal de Estrasburgo lo haría a favor: no es el sitio de la Cruz la pared de una escuela no cristiana (en la cristiana sí, aunque algunas, por desgracia, lo descuidan). Lo que ya no me entra en la cabeza tan fácilmente es el extendido afán por ahuyentar lo religioso de lo público, por difuminar lo cristiano del acervo de nuestros pueblos europeos. En la Cruz no veo yo un elemento de la cultura y la tradición, que lo es, sino la señal de que Dios nos ama y de ella se sirve para salvarnos, pero esa primera realidad objetiva de la Cruz corre peligro por el recelo hacia la subjetiva segunda. La cruz cultural desterrada para desterrar la Cruz de la fe. Es así. Sólo a quien molesta la fe puede molestar la Cruz. A unos futboleros y susceptibles musulmanes molestó hace un par de años aquella camiseta del Inter de Milán con la cruz roja, que vistieron en un partido contra el Fenerbahce. Enarbolaban la bandera de la capital lombarda, que fue tildada de "ofensiva para el Islam". Ofensa que percibirán, supongo, cuando vean ondear las banderas escandinavas, la del Reino Unido, la de Grecia... que no les están diciendo precisamente "Convertíos y creed en el Evangelio". Ya pasaron, a Dios gracias, los tiempos de Cristiandad, ya la Iglesia se desligó del Estado y se puso a caminar hacia adelante mirando en el espejo de los tiempos apostólicos, pero algunos siguen sintiéndose dolidos y ofendidos: "daño moral" lo han llamado. Como si la Cruz les hubiera arruinado la vida. Habrá que convivir con tan tristes dolores y ofensas, haciendo un esfuerzo por darles a conocer una Cruz que no daña sino que cura. Confiando en que su silueta sobre la pared y las obras de quienes la aceptamos como humilde y pacífica bandera reflejen la hermosura del Amor de Dios, infinito, paciente y crucificado. La Cruz que pedía el poeta de Tábara y Sequeros, León Felipe: "Hazme una cruz sencilla, carpintero. Sin añadidos ni ornamentos. Que se vean desnudos los maderos, desnudos y decididamente rectos. Los brazos en abrazo hacia la tierra, el astil disparándose a los cielos. Que no haya un solo adorno que distraiga este gesto, este equilibrio humano de los dos mandamientos. Sencilla, sencilla, hazme una cruz sencilla, carpintero".

miércoles 4 de noviembre de 2009

Minutos de mísera fama

Tengo la, creo que buena costumbre, de seguir las noticias por la radio, música de fondo que salpica las cosas de casa con las cosas del mundo, sin necesidad de apoltronarme en el sofá ni fijar la mirada. Pero hoy, circunstancialmente, se han cruzado en mi camino Mamen Mendizábal, Matías Prats y algún otro telediarista. Con ellos, dos que ya son como de mi familia: José Diego, un residente de psiquiatría de la Universitaria de Navarra, autor de un truculento asesinato en noche sanferminera, y Moisés, un niño obeso de Orense que la Fiscalía reclama para un centro donde tratarle y los padres para sí. Hasta por triplicado me han hablado de ellos Mamen, Matías y compañía. Del primero, me sigue asqueando la obsesión de este país, o al menos eso parece, por los sucesos. ¿Son necesarios tantos detalles? ¿Recreación de los hechos con el criminal en su papel? ¿Extractos largos de declaraciones? ¿Aspectos íntimos? Es sólo un ejemplo. Muchos hubo, muchos habrá y no cambiaremos, pero no le encuentro la intención disuasoria a este tipo de periodismo, sino que más bien me resulta amarillismo puro... o impuro. A Moisés, el salvado de las aguas del Nilo, le quieren "salvar" de la muerte y de sus padres. Su endocrino dice que está mejor que estaba y que se compromete a supervisarle con más insistencia, pero sin sacar al niño del entorno familiar. Los padres se lamentan. La Fiscalía se empeña. El niño, imagino, sufre. ¿Y los menores que fuman, que beben, que se chutan? ¿Y las anoréxicas? ¿Y los violentos? ¿Y el lamentable hecho de que el lugar más inseguro para una persona en esta nación es el seno de su madre? Al cabo de las noticias de Moisés, la anécdota de los kilos y el tira y afloja de las partes, pero no un debate sobre la paternidad responsable ni tampoco sobre el discutible papel paternalista del Estado. Acaba el "informativo", José y Moisés han sido protagonistas de unos cuantos minutos de mísera fama, luego llegarán los habituales de gloria para algún futbolista millonario y lesionado, el tiempo (a ver si llueve o escampa), el "prime time" para seguir educando a la ciudadanía y a la cama, que mañana es día de escuela y serán otros los argumentos "informativos". Buenas noches y buena suerte.

sábado 31 de octubre de 2009

Calabazas a Jálogüin

Después de toparme con numerosas pandillas ataviadas con negros ropajes y maquilladas con tétrica pintura blanca, con bulliciosos niños disfrazados de brujos y monstruos para la fiesta del colegio, con frecuentados bares de copas vestidos de película de terror, no puedo más que reafirmarme en lo que escribía hace dos años el día de Difuntos: esto. Insisto en ello. En las castañeras, en las roscas de anís, en los buñuelos, en las visitas a los cementerios, en el Tenorio y en la Liturgia de estas fechas. Que la gente se divierta, por supuesto, pero que también piense en lo que es y en lo que quiere ser. Mientras tanto, yo le doy calabazas a la ajena festividad: cuña de su misma madera. Además, de entre todas las calabazas que en el mundo han sido, me quedo con la Ruperta del "Un Dos Tres". Por veinticinco pesetas cada uno, diga nombres de inventos socio-comerciales de nuestros días, como por ejemplo... ¡Jálogüin!

jueves 29 de octubre de 2009

La Copa de S.M. el Bocata

Cuando el árbitro pitó el descanso del Salamanca-Racing, no hubo tiempo ni ganas de despedirle a él con la acostumbrada protesta (casi siempre con motivo). Era otra la prioridad de la afición congregada en el estadio, que en tropel y sin más señal de aviso que la tradición, se dispuso, en ese preciso momento, a mellar ávidamente el inefable papel albal que escondía hasta entonces los manjares de la velada: chorizo, lomo, queso, jamón, tortillas varias. No sólo de goles vive el futbolero, sino de todo companaje que en noches así le alegra esos quince minutos del entreacto. Esta ronda de la Copa se recordará por el "alcorconazo", para regocijo de muchos entre los que me incluyo, pero los casi ocho mil reunidos hoy en el Helmántico, a estas horas, aún saboreamos el bocadillo tanto como la victoria de la Unión. Será porque ya nos consideramos campeones de la Copa de Su Majestad el Bocata. Oé oé oé...

domingo 25 de octubre de 2009

Héroes de la infancia en letras de oro

En los últimos años, cuando se presentaba un nuevo álbum o se estrenaba alguna película basada en sus aventuras, no lograban reconquistarme mis héroes galos de la infancia, compañeros de tantas horas de lectura. Ahora sí. Las primeras viñetas que conocí el pasado domingo me han hecho cumplimentarles estación ante escaparates de librerías, inscribirme en un multitudinario club de fans de los que proliferan en "feisbuc" como las setas en cuanto llueva y, sobre todo, recordar los buenos ratos vividos con ellos allá por el 50 antes de Cristo. ¡Cuántas veces devoré los primeros veintiocho álbumes! Aquella vuelta a la Galia que era un Tour en toda regla pero a la gastronómica. Aquellas procesiones de druidas de la aventura en Hispania, incluida la de Helmántica. Aquellos nombres desternillantes adaptados en las traducciones: Tragicómix, Lesiondelmeniscx, Cocidomadrilenix, y así cientos. Aquellas clases magistrales de geografía e historia, con sus licencias, con sus anacronismos, lanzando dardos hacia veinte siglos después, que iban más allá del chiste gráfico, mucho más, y me plantearon innumerables preguntas. Por eso, aunque han pasado casi dos décadas, creo que volveré a adentrarme en la aldea, aunque tenga que taparme la nariz al pasar junto a la pescadería de Ordenalfabetix y los oídos cuando me acerque a su querido Esautomatix, el herrero. Me convidarán a leche de cabra en la choza de Asterix, y si nos atacan los romanos, que a decir de Obelix están locos, también me darán mi sorbo de poción, porque Panoramix se acuerda de los más fieles lectores, que estamos invitados al banquete fin de fiesta, en torno al fuego, donde siempre falta el bardo (pobre Asuranceturix) y nunca los jabalíes. ¡Irreductibles!

sábado 17 de octubre de 2009

Cada vida importa

Dentro de un rato comenzará en la madrileña Puerta del Sol una manifestación bajo el lema "Cada vida importa", que sale al paso de la pretendida reforma de la ley del aborto y en contra del aborto mismo. Es conocida mi postura por anteriores comentarios en los que la he expresado, y comparto básicamente el sentir y pensar de quienes esta tarde marcharán detrás de una pancarta. Lo que me produce enorme perplejidad es que se suban a este barco políticos, como el anterior presidente del gobierno, que nada hicieron para revocar la ley vigente durante su mandato, como si a día de hoy no se practicaran muchos miles de abortos en España. Si me encontrara esta tarde a Aznar le pediría coherencia, que consistiría ahora en abrir un debate en su partido, no sobre esta ley sino acerca del tema de fondo. En todo caso, siento ser escéptico y confiar poco en grandes multitudes. Se han dado tantos pasos hacia adelante o hacia atrás, lo que unos llaman progreso y yo regreso, que dar el volantazo no será fácil. Algunos son capaces de hacerlo, cambiando de chaqueta, de pancarta o de lo que se tercie, pero me temo que "cada vida importa" hasta el momento en que llega a importar tanto como la propia, y eso es difícil de asumir. ¿Otra causa perdida?

viernes 16 de octubre de 2009

Dos títulos subrayados

Existen historias en pantalla grande que te atrapan durante un par de horas, no te sueltan en las siguientes y, a veces, permanecen en ti para siempre. Otras, en papel y negro sobre blanco, te reclaman durante unos días, las añoras durante unas semanas y, en ocasiones, se ganan por méritos propios vivir perpetuamente en tu memoria, donde no hay posada para todos los títulos ni cobijo para todos los personajes. Cuando su llegada coincide en el tiempo resulta inevitable relacionarlas y obtener conclusiones parecidas a través de caminos diversos que terminan por converger. Me ha ocurrido con Espósito y Rojas: Benjamín aspira a hacerle justicia al amor que parece más puro en el Buenos Aires de este tiempo y Fernando lucha para que la verdad resplandezca en aquella Salamanca de hace cinco siglos. Una película y una novela de búsqueda infructuosa, de final incierto, de tensión mantenida. De las que han llegado para quedarse, subrayo y recomiendo.

martes 13 de octubre de 2009

Cuenca

La sexta acepción de puente en el diccionario de la RAE está dedicada a la obra de ingeniería festiva de la que muchos españoles hemos hecho uso para celebrar como mandan los cánones esa cosa llamada ahora la Hispanidad, antaño Día de la Raza (churra o merina, quién sabe) y siempre El Pilar, con perdón del Santo Oficio laicista. De puente a puente, la corriente del Júcar y la del Huécar nos llevaron a Cuenca, y parece que otra vez tiramos los dados con fortuna, pues tanto a María como a mí nos ha prendado la ciudad. Desde este puente de San Pablo, volviendo a la acepción primera, se contempla en su hondura la hoz del Huécar y se maravilla uno al comprobar esas Casas Colgadas en vilo, desafiando al vacío aferradas a la roca, como enamoradas de la ciudad y seguras de su abrazo fuerte. Hicieron arco de piedra a nuestra entrada de domingueros en sábado, cámara en ristre y con los pies aún frescos para el largo recorrido por el intrincado tobogán que nos aguardaba. Y dentro, arriba, en sí, los contrastes que toda hermosa ciudad atesora como la más preciosa de sus joyas. Frente al bullicio de la Plaza Mayor, la serenidad de la Plaza de la Merced. Frente al ruidoso fluir de los grupos de turistas, el rumor de un arroyo y la placidez de un mirador escondido que sólo ven los pájaros. Frente a frente, la misma ciudad desdoblada, ofreciéndose de puente a puente en la cara y la cruz de una moneda que hay añadir a la colección y visitar de vez en cuando, como buen numismático/coleccionista de ciudades. Buena pieza Cuenca.

viernes 9 de octubre de 2009

Y en la tierra Paz a los hombres

Parece que el Partido Demócrata de los Estados Unidos ha hecho mejor el lobby en Oslo que la candidatura olímpica de Chicago en Copenhague. No se ha comido aún el primer turrón en la Casa Blanca, o mejor el primer pavo de Acción de Gracias, y ya tenemos a Obama entre los galardonados con el Nobel de la Paz, dos años después de su correligionario Al Gore, encaramado en la suculenta ola del cambio climático. Sus "extraordinarios esfuerzos" en pos de "fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos" parecen hacerle merecedor de esta distinción. Eso dicen. Con menos argumentos de juicio, pues reconozco que el personaje no me entusiasma y no lo sigo demasiado, se me antoja tempranero y precipitado el agasajo. Mucho por hacer, mucho por desarmar, mucho por construir, más allá de discursos y buenas intenciones. Fuera, pero también en casa. Pronto, muy pronto, para saber si habrá más paz en el mundo y en su nación después de Obama. Aunque desde la concesión de 1994 a un terrorista como Arafat, nada me extraña. Otra paz, la de la sonrisa de ese niño pobre, la de la ternura de esa mujer santa, Madre Teresa, es con la que me quedo en esta mañana en que pintaron de gris el cielo. La paz del silencio, que no necesita premios porque busca otra meta, porque ansía otra Paz.

jueves 8 de octubre de 2009

Duc in altum

Mañana se verá en las salas una película cuyo director ha declarado para definirla: "Denuncia a la gente que en algún momento decide dejar de contrastar ideas, aparca la razón, no hay sitio para el diálogo y recurre al palo. Eso pasaba hace mil seiscientos años y sigue pasando hoy". Después ha señalado quien le entrevistaba en un programa de televisión, tras un pase del largometraje, no sé si aquel en que estuvieron cinco ministros del Gobierno de España: "Los que había a mi alrededor dijeron: ¡Qué hijos de puta que eran los cristianos!". El director aclara que "no va contra los cristianos", sino que "va dirigida a los que hoy ponen bombas, y los cristianos no van matando a la gente por la calle". Es decir, una crítica al fundamentalismo religioso no cristiano actual disparando al blanco del supuesto fundamentalismo cristiano de hace mil seiscientos años. Debió sufrir entonces al escuchar ese comentario tras la proyección, pues no fue: "¡Qué malvados son los talibanes!". Me identifico con la declarada intención inicial de nuestro laureado cineasta y me confieso cristiano, así que no voy a arriesgar, no sea que alguna secuencia, ajena a su deseo y al mío, haga que empiece a titularme de forma tan gruesa y a creerme toda la leyenda negra. Por lo pronto, me alegra haber corregido y editado el comentario primitivo tras escuchar al director, pues algunas fuentes sentenciaban traicionando a la verdad, que es la que nos hace libres. Duc in altum.

lunes 5 de octubre de 2009

Soplen serenas las brisas

Hace un rato escuché en un telediario cómo la esposa de uno de los tripulantes del pesquero Alakrana (bajo bandera española, aunque no la luzca), secuestrado en el Índico, decía que no era momento de "soldaditos valientes" sino de "negociar" con los secuestradores. Es su palabra una palabra de inquietud, de sobrecogimiento, entendible dada su relación familiar, pese a ese tono despectivo inaceptable, pero no puede ni debe ser la palabra final. Este pesquero, cuando fue secuestrado, se encontraba fuera del perímetro de seguridad cubierto por la fragata Canarias, según el Gobierno. La nave militar avisó a los cuatro pesqueros adentrados en aguas de riesgo y la primera respuesta que obtuvo del Alakrana fue bastante tiempo después, para alertar de que les estaban atacando los piratas. Eso dice el Gobierno. Oigo en la radio que los familiares niegan que el pesquero saliera de las aguas protegidas por la fragata. Espero que se aclare una vez gocen los secuestrados de la libertad, sanos y salvos, que la verdad se sepa, pero me detengo en otro punto del debate, y es la cuestión de la protección militar de los barcos civiles. Leo que el Ministerio de Defensa no autorizó la presencia de infantes de Marina en los pesqueros, con muy buen criterio en mi opinión, aunque les permite llevar seguridad privada y fusiles de largo alcance. Esto indigna al portavoz del PNV en el Congreso. Me pregunto si también habrá protestado porque el barquito no lleve la misma bandera que juraron los infantes de Marina que ahora necesita sino la tricolor enseña de su partido, adoptada como símbolo de su hermosa región. De momento, y ante esta triste discordia, ante esta egoísta incoherencia, triunfa otra bandera, la negra de los piratas cojos, con cara de malos: un par de tibias y una calavera. La bandera de la muerte y del terror, la que impera en Somalia, tierra adentro. Pero eso no es noticia.