
"El viento que agita la cebada" sopla en la verde y hambrienta Irlanda de los primeros veinte, una posesión más del Imperio británico. En un clima de miseria y represión nace el IRA. Ken Loach narra el desencuentro de dos hermanos, Teddy y Damien, unidos en la lucha primera y separados más tarde, cuando a uno contenta el Estado Libre concedido por Londres y el otro no se pliega al cambio de uniformes. Me ha gustado, aunque con Loach ya se asume que la película tendrá algo de panfleto político, y no ha dejado de obsequiarnos con una exaltación de las bondades del socialismo. Me quedo con el dulce gaélico resonando en las cabañas rurales de la entrañable Irlanda.