
Tenía ganas ya de llevar al papel, que así me imagino
"El nombre de los días", mi faceta de corresponsal en el Helmántico todos los domingos y sábados de guardar, como fue ayer. Eso sí, tengo la duda de si fui corresponsal en el Helmántico o enviado especial a Beirut (vale, exagero), al menos hasta el minuto 12 del partido que enfrentaba a la Unión Deportiva Salamanca con el Real Sporting de Gijón. A ello voy.
Le tomo el título prestado a Carlos Toro: no me investigará y sangrará la SGAE, como mandan sus cánones, ¿verdad? Magnífico ensayo ese
"Caldera de pasiones" sobre el fútbol, con todas sus grandezas y sus miserias, que son bastantes. Porque cuando unos pocos hacen del partido su batalla, o su excusa para divertirse molestando, terminan por aguar la fiesta que es y siempre ha sido para los demás. Así, los diez o doce individuos que nos tocaron en suerte a los abonados unionistas de Preferencia más próximos a Fondo Norte, es decir, en la zona del graderío donde se alojó la
"mareona" gijonesa. No eran más de una docena quienes permanecían de pie y nos impedían ver parte del terreno de juego, y del juego, que es por lo que pagas, no por verles la espalda. Como era partido de alto riesgo (¡qué mal suena esto!), había policías nacionales por doquier y les rogamos una ayuda, pues a razones y educación no atendían las criaturas. Pues bien, el señor agente me dijo que nos cambiáramos de asiento (¡¡de nuestro abono de quince temporadas!!). Otro policía sí logró que los chavalotes se pusieran más arriba, donde había espacio libre, a nuestra espalda. Pero fue a peor la cosa y por no soportar sus mofas nos "exiliamos" en el minuto 12. Justo para celebrar con tranquilidad en el 15 el gol (se lo metieron ellos, pero también valen) de la Unión. Lástima que el enésimo fallo defensivo de la temporada (ya nadie es capaz de llevar la cuenta) les concediera el empate justo antes del descanso.
Con 1-1 y reparto de puntos concluyó el partido, no brillante pero sí repleto de emoción, de acometidas al área y de ocasiones

de gol. Isaac Jové y Zé To las tuvieron para el equipo charro, y Quique Martín, que no las tiene pero se las lleva inventando muchos años. Nos faltó la clarividencia de Jorge Alonso, ausente por sanción, llevando la manija del encuentro, pues las pérdidas de balón provocaron muchos sustos en nuestra portería. Incluso en el tiempo de descuento casi se cumple la máxima balompédica: "Córner mal sacado, gol en contra". Barral despejó de cabeza en su área y a los pocos segundos, después de recorrer casi noventa metros, perdonó ante Pagola, que aguantó lo indecible hasta recibir mansamente el balón rodilla en tierra. En fin, una guinda heroica para un partido de los que, por lo vibrante, hacen afición.
De siempre en Salamanca la afición más querida ha sido la del Sporting, por lo numerosa (ayer casi cinco mil personas), lo festiva y lo deportiva que siempre fue, y creo que sigue siendo. Ojalá dejen de exportar cafres como los que padecimos el primer cuarto de hora; ojalá dejemos de exportarlos también nosotros, que por desgracia ningún club está libre de esta calaña. Ah, y me pregunto cuándo se decidirán por fin los burócratas de los múltiples comités y comisiones contra la violencia a establecer controles de alcoholemia en las puertas de los estadios, porque a los aficionados pacíficos no nos dejan meter termos de café o tapones de botellas de agua y sin embargo entra cada uno de unas maneras...
Volviendo a ayer: el lanzamiento de objetos continuado (¿podrán afrontar las maltrechas arcas blanquinegras tanta multa?), los cánticos insultando a la Policía Nacional (¿dónde ha quedado el respeto a la autoridad?), el insoportable
"Unión de paletos" (¡pero si vienen a estudiar a Salamanca muchos de ellos!)... no son aceptables. Quizá algún siglo de estos (llevan una década con ella) hagan verdad su cantinela (
"Porque este año subimos a Primera, y pobre del que quiera robarnos la ilusión") y dejen de venir, o sea al revés y quien ascienda sea la Unión, o mejor, subamos los dos (¡ojalá!) y vengan más aún, pero en cualquier caso queremos seguir siendo amigos y así es un poco díficil. Otro día haré crónica unionista de verdad, pero hoy necesitaba el desahogo.