
Sanos y salvos nuestros marineros, me permito parodiar. Con perdón. Año 2029. Mi historia se desarrolla en el Océano Índico, si es que queda algún atún que escabechar por allí. Si no queda ninguno, en cualquier otro caladero del mundo mundial. El atunero Eskorpiona echa las redes por babor. Por estribor se asoman unos tipos cuyo jefe lleva
"parche en el ojo y cara de malo" y, erigido en portavoz, desvela sus intenciones:
"¡Eh! ¡Oid! ¿Es que no vais a hacernos un poco de caso?". A su lado, Abu Willy Jr., espigado pero aún adolescente, hijo del legendario Sir Abu Willy, terror de los mares, que ha sido destinado a este buque para que se familiarice con las nobles artes bucaneras lejos de la protección paterna. Los pescadores del Eskorpiona, mientras ensayan una respuesta, lanzan urgentemente un S.O.S. a la fragata Chacón, la última que le queda a la Desarmada Española, y se apresuran en arriar el pabellón del Cantón Libremente Autónomo de Bermeo, asociado al Estatalizado Territorio de Vasconia. El pequeño Abu, superado por los acontecimientos y por esta sobredosis de violencia en alta mar, escapa en una barquichuela con tan mala suerte de encallar en la Isla de los Famosos, donde el benemérito Juez Garzón ejerce de jurado del popular concurso de Telelandia. Informado del suceso, el anciano Baltasar manda aviso a sus colegas de Madrid, que requieren la presencia del muchacho (ya somos dos) en la Audiencia Confederal y, de paso, la cadena televisiva, que fleta el avión que traslada al temeroso residente de Piratología, se garantiza su participación en tres o cuatro
talk-shows muy seguidos en la Hispánica Confederación. Ajeno a lo que acontece en la Isla, el capitán de la fragata Chacón ha recibido un nuevo mensaje procedente del Eskorpiona, comunicándole el importe del rescate que habrá de abonarse a costa del Fondo Confederal de Ayudas Ultramarinas y Cooperación con Proyectos Integrales de Contrabando y Desarrollo, al que contribuyen todos los territorios excepto los Estatalizados y los Foralmente Agradecidos. Esta vez sólo han sido cinco mil cuatrocientos millones de alakranas, la moneda acuñada para este tipo de amistosas transacciones. Peor lo pasará el pequeño Abu, al que la Audiencia, sometida a las presiones de Telelandia, ha condenado a interpretar un papel protagonista en la nueva temporada de
"Física o Química", teleserie de éxito entre el público infantil de la Confederación. ¡Que alguien lo libere! Y sabed que no le gusta la tortilla de bonito.