En esas dos sílabas resumo tanto... Abrevio y recuerdo, vuelvo a ser niño y miro hacia adelante, hacia el horizonte de un viaje en tren para llegar a tiempo a las procesiones o de una noche en vela viendo partidos de baloncesto en aquella habitación encantada de los papeles y los tesoros, del caos en orden y de la vida entre cuatro paredes. En esas dos sílabas me caben la película ideal de una tarde de vacaciones, los ingredientes precisos de un menú delicioso, las historias del pasado a medio vislumbrar, la militancia de las asambleas en tiempos difíciles y las peripecias de los veranos, los jaques mates y los gambitos de dama, los buenos ratos con el "Pequeño País" y los agridulces con el Atleti (gracias por llevarme de la mano a la fe colchonera), los mejores regalos de Reyes y esos ruidos de la puerta a media mañana, que me la alegran con tu café. A quien Dios no le da hijos (que sepamos), el diablo le da sobrinos, dicen. No se te ve muy disgustado con el castigo. Yo doy gracias por un TioPe así. ¡Feliz cumpleaños!
viernes, 29 de junio de 2007
lunes, 25 de junio de 2007
Peregrinando

sábado, 23 de junio de 2007
Odiosos médicos como dioses

Reconozco que había aparcado en el recuerdo el proceso judicial iniciado contra el Doctor Montes y demás facultativos de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, tras la denuncia anónima de sedaciones que habían precedido la muerte de muchos pacientes. Sedaciones cuanto menos dignas de ser cuestionadas y revisadas. Hace dos años, al conocer la historia, pronto adiviné que tras ella se encontraba lo que el juez ha dictado en su auto: "mala práctica médica". Era evidente. El magistrado no ha encontrado argumentos para definir responsabilidad penal, ni siquiera por imprudencia, pues resulta imposible, sin los datos de las autopsias que no se practicaron, establecer relación causa-efecto entre sedación y muerte. De acuerdo. Pero se afirma la "mala práctica médica", y se reconocen cuatro sedaciones contraindicadas pues había tratamiento médico activo para la enfermedad (¿no es esto imprudencia aunque no haya dolo?), y proliferan las lagunas en las historias clínicas, y se prueba que veinte pacientes en coma profundo fueron sedados: ¿para paliar qué dolor?, ¿para aumentar el riesgo de parada respiratoria?. Libres de responsabilidad penal, celebran el Doctor Montes y demás compañeros mártires su inocencia. Médicos inocentes acusados de "mala práctica médica". ¿Dónde está el motivo de su felicidad? Ahora se encuentra la pelota en el tejado del Colegio de Médicos madrileño, que en buena lógica debería sancionar de algún modo a estos colegiados. Desconozco si lo hará (¡ay el corporativismo!), y quizá ya no seguiré el rastro de estos futuros colegas, pero lo sabido me basta para juzgar los hechos con tristeza. Triste por la guerra desatada en torno al caso, guerra de partidos y sindicatos, de banderías tan lejanas a la esencia de la profesión. He leído que todo se debe a una maniobra para desprestigiar a la sanidad pública que tiene por baluarte al Severo Ochoa, "un hospital de izquierdas" (¿eso qué es? ¿que sólo hay habitaciones y quirófanos a la izquierda?). He visto un documental panfletario, "El Severo me duele", dirigido por un médico, El Gran Wyoming, promotor junto a otros de festivales y demás saraos en pro de Montes y cía., cesados hace dos años tras las denuncias. Gracias a Dios que el consejero tomó la decisión y abrió la investigación con estos médicos ya alejados de los enfermos: ha disminuido un 50% la mortalidad en Urgencias de ese hospital desde entonces. Para algunos, su origen en la denuncia anónima desacredita éticamente el cese. Escrúpulos éticos quiero yo cuando llega la familia para deshacerse del abuelo que estorba y molesta y recurre a las Urgencias de Leganés, donde sin mayor rubor lo pasaportan. No al terminal de cáncer que va a morir con dolor un viernes por la tarde y muere sin él un miércoles por la mañana, sino al que todavía puede vivir y humana y científicamente se puede y se debe auxiliar, porque no es otro el deber del médico. No es la enemiga de la Medicina la muerte, que ya fue vencida por quien vencerla puede, sino la enfermedad, y en ella la agonía resulta el momento más cruento. Bien está renunciar al encarnizamiento terapéutico, a la obstinación y las medidas desproporcionadas; mal, muy mal, pactar con la muerte, anticipar acontecimientos, optar por lo fácil en forma de inyección más próxima a lo mortal que a lo paliativo. Me asquea que haya médicos que encuentren en este trance motivos para el posicionamiento ideológico, para expresar quién sabe qué ideas que afloran a costa del paciente, como si la bata blanca o el pijama verde los revistiera de autoridad para constituirse en señores de la vida y de la muerte, prescribiendo recetas sin vuelta atrás. Como si el Juramento Hipocrático fuera papel mojado. Siempre nos quedarán galenos como el de la pintura de Sir Luke Fildes, que permanecen junto al paciente, sin otras armas que su saber limitado y su debilidad humana, libres de mesianismos y soluciones finales con que ensuciar su arte.
jueves, 21 de junio de 2007
El sueño de una noche de verano
lunes, 18 de junio de 2007
Azules en Rioseco

miércoles, 13 de junio de 2007
La generación del Naranjito

lunes, 11 de junio de 2007
Creando escuela

domingo, 10 de junio de 2007
Alfonso

miércoles, 6 de junio de 2007
Corpus Christi

Tres jueves, dicen, que en el año había
más relucientes que el astro primero
y uno de ellos, con brillos de lucero,
era el Jueves de Dios Eucaristía.
Domingo ahora, ¿acaso importa el día
para alfombrar las losas de romero
al paso del ardiente panadero
amasado en el Pan de la Alegría?
Porque siempre es momento de adorarle
extendiendo a sus pies las bellas flores
que brotan en el alma al contemplarle,
de, en sencilla oración, rendir honores
sabiendo con certeza que, al cantarle,
cantamos al Amor de los amores.
Una alfombra de flores y romero aguarda la llegada del Santísimo Sacramento en la Plaza de Santa María de Carrión de los Condes. Sea por siempre bendito y alabado.
martes, 5 de junio de 2007
Aquí me tienes, nadie me manda

lunes, 4 de junio de 2007
Teología de los cestos de pan
Entre las especulaciones sobre posibles pactos postelectorales, las diversas crisis y dimisiones en partidos políticos, los últimos coletazos del juicio del 11-M y la ansiada letra del himno nacional que nuestros campeones quieren poder cantar en el podio de sus gestas, ha encontrado hueco en las portadas una celebración de la Eucaristía. En concreto, la que ayer tuvo lugar, al aire libre, junto a la famosa Parroquia de San Carlos Borromeo, en el populoso barrio de Entrevías, el madrileño Puente de Vallecas. Parroquia que ha visto cómo el Cardenal Rouco Varela ha decretado su cierre temporal para proceder a su "sanación canónica". ¿Sanación? ¿De qué estará aquejada esta comunidad? Al parecer, de seguir la "teología de la liberación", y además, desde hace treinta años, nada menos. La liberación que predican los curas de Entrevías es su opción por los pobres, por los últimos de los últimos, o sea los primeros entre los primeros de las Bienaventuranzas. Proclaman así la Caridad si no enfrentan al hombre con el hombre. La liberación que predican es su confianza en un cielo nuevo y una tierra nueva. Siembran de este modo la Esperanza si no la abonan a costa de la libertad de los hijos de Dios. La liberación que predican es su creencia en un Jesús liberador. Enseñan pues la Fe si no buscan otra acción salvadora que la Cruz en el centro mismo de los siglos. ¿Sanarlos nosotros si confesamos con Pedro e Isaías que sus heridas nos han curado? ¿Liberarnos nosotros si la verdad nos hará libres y Él es la Verdad?
sábado, 2 de junio de 2007
Camisa roja de mi esperanza

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